RANKING GANADORAS DEL FESTIVAL DE MÁLAGA – REPASO A LAS MEJORES BIZNAGAS DE ORO

El Festival de Málaga acaba de cerrar su 24ª edición, que ha sido objeto de especial seguimiento en Cinespain, en atención a su relevancia dentro del panorama nacional. A la espera de poder desgranar las películas proyectadas en el festival andaluz cuando lleguen a los cines, es buen momento para echar la vista atrás a las ganadoras del pasado, así que hemos elaborado un top 10 con nuestras favoritas. Aún es pronto para saber si Agustí Villaronga sería merecedor de formar parte de tan selecto ranking, pero hasta que podamos ver “El vientre del mar”, aquí va nuestro repaso a las mejores Biznagas de Oro concedidas en el Festival.

10. Bajo las estrellas (2007)

Seguramente lo que más recordamos de esta película es el recital que se marcaba un inmenso Alberto San Juan, que interpretaba a un trompetista caradura exhibiendo carisma y bordando su papel a lo largo del proceso de transformación que experimentaba su personaje. No obstante, la película también era un drama nostálgico con aires de western muy estimable, con un retrato de personas que se encuentran a la deriva sin olvidar acertados toques de humor. Una certera ambientación en la Navarra rural, una hermosa música muy presente durante toda la peli y una complicidad enternecedora entre el protagonista y una niña (“puerquita”) conforman la interesante carta de presentación de Félix Viscarret. Apenas hemos podido disfrutar de trabajos dirigidos por este cineasta, pero en vista de los resultados de “Bajo las estrellas” y de la reciente serie “Patria”, en la que también estaba tras la cámara, le aconsejamos que continúe repasando la bibliografía de Fernando Aramburu, que se ha demostrado garantía de éxito.

9. La vergüenza (2009)

Un tema tan delicado como el de las adopciones truncadas y el de la incapacidad de unos padres adoptivos por ejercer su nuevo papel hasta el punto de devolver al menor, con la consiguiente vergüenza a la que alude el título. Ésa era la original premisa (que una década después abordó de manera muy diferente Pablo Larrain en su “Ema”) de esta película que actualmente está algo olvidada pese a su guion afilado que introducía momentos de mucha intensidad combinados con toques de humor negro. Con cierto aire teatral y reducidos escenarios y personajes, la película planteaba debates interesantes apoyada en el trabajo de unos actores entregados, con un claro error: la interpretación del niño, tan floja que llega a descentrar el visionado. Afortunadamente se compensa gracias a los actores adultos, con mención especial a una soberbia Marta Aledo, que en su papel de trabajadora social cuenta con los mejores momentos a base de diálogos mordaces y naturalidad. Sirva este noveno puesto en el ranking para reclamar una nueva película de David Planell, quien desde el estreno de esta película hace doce años, no ha vuelto a dirigir.

8. Las niñas (2020)

La única ganadora que completó la Biznaga con el Goya a mejor película es también la triunfadora de la edición más accidentada que se recuerda, con un festival que fue cancelado tan sólo unos días antes de su inauguración, en aquella fatídica semana de marzo que cambió nuestras vidas, y que acabó con la organización del certamen en pleno mes de agosto en el marco de una nueva normalidad pandémica. El tiempo transcurrido no afectó al run run que existía sobre la ópera prima de Pilar Palomero, y pudimos confirmar que era una crónica del paso de la niñez a la adolescencia narrada con una sensibilidad y emoción contenida fuera de toda duda. Pero seguramente el título de película del año le quedaba grande: también era una cinta que primaba la cotidianidad sobre la trama y en la que la impresión de que “no pasa nada” sobrevolaba todo el metraje, al igual que la sensación de que reflejaba una época más antigua que la década de los 90 en los que estaba ambientada. Preferimos quedarnos con los pequeños detalles como la espontaneidad de un “¿Quieres rollo?”, la naturalidad al ver un preservativo por primera vez, y sobre todo, con un maravilloso final que cierra la película de manera perfecta y nos traslada la importancia de encontrar nuestra propia voz. 

7. Las huellas borradas (1999)

En la segunda edición del festival, cuando sus responsables no podían ni imaginar el rápido crecimiento que experimentaría el certamen, un pequeño drama rural lograba la Biznaga de Oro conquistando al jurado con su sencillez y humanidad. “Las huellas borradas” respira al cine de Adolfo Aristarain, en el que la desnudez de los sentimientos y las lecciones de vida inundan todo el metraje. De hecho, incluso se adelantó al maestro argentino en la elección de la pareja Sampietro-Luppi, años antes de que llegara “Lugares comunes”.  En el retrato de un pueblo leonés que va a desaparecer por la construcción de una presa reposa la melancolía que impregna a los personajes de la cinta, apegados a un pasado que ya no va a volver. Sus historias, sencillas y cotidianas, son narradas con una delicadeza y una sensibilidad que no es frecuente de ver. Es posible que el ritmo pausado de la película y su tono añejo alejen a muchos espectadores actuales de la propuesta de Enrique Gabriel, pero la serenidad que transmite deja poso. Dentro de la extrema austeridad que impregna la película, solo hay espacio para un personaje que evoca en cada momento la alegría y el entusiasmo en el disfrute de cada detalle. Una encantadora Asunción Balaguer, que en una admirable lección de vitalidad, consiguió además del premio a la mejor actriz del festival, emocionar a todos los espectadores de la película.

6. Los días que vendrán (2019)

Segunda Biznaga en el palmarés de Carlos Marqués-Marcet, en otra aproximación del director catalán a las relaciones humanas. Esta película supuso un paso más allá en la búsqueda de la naturalidad y el realismo con una apuesta muy arriesgada: contar un periodo tan trascendental como el de la gestación del primer hijo a través de un embarazo real y de la mano de dos intérpretes que están experimentando como pareja ese proceso de forma paralela. Esto supone un descomunal esfuerzo para David Verdaguer y María Rodríguez Soto, que fusionan experiencias reales de su propia relación con elementos ficticios, en sendos trabajos cómplices llenos de autenticidad y en los que abundan las improvisaciones. Este experimento tiene un estilo semi documental, que se complementa con grabaciones reales de la familia de Rodríguez Soto, quienes filmaron la gestación y el parto de la pequeña María. Su visionado provoca en el espectador una sensación de pudor, la de estar siendo testigos de algo demasiado íntimo. Pocas veces hemos presenciado en cine un ejercicio de desnudez semejante como en este proyecto único sobre la maternidad y el amor. La omisión en los Goya de María Rodríguez Soto, favoritísima en la categoría de actriz revelación, aún duele.

5. Tres días (2008)

Una película de ciencia ficción cuya premisa inicial es que un meteorito gigante va a estrellarse contra la Tierra y acabar con la humanidad. Difícilmente adivinaríamos que esta descripción se corresponde con una ganadora de un festival de cine español, pero la atrevida propuesta del director F. Javier Gutiérrez sabe utilizar el género de catástrofes para explorar el carácter de sus personajes y el oscuro pasado que arrastran. La película es todo un prodigio en el arte de generar atmósfera, sobrevolando siempre un ambiente desasosegante. El calor casi se puede sentir al contemplar ese paisaje árido, adornado por una fotografía de tonos amarillentos, y al sumergirnos en un entorno inhóspito y sofocante. De igual forma, el manejo de la tensión, en un in crescendo continuo, contribuye a generar esa desazón que provoca su visionado. Por si fuera poco, la película contiene un duelo interpretativo de altura: nunca entenderemos por qué el enorme talento de Víctor Clavijo no se ha traducido en más papeles protagonistas. Al antagonista le conocemos mejor: un Eduard Fernández en su modo más salvaje sobrecogiéndonos con su crueldad y frialdad. “3 días” es una obra única en nuestra cinematografía y no podemos ocultar nuestra debilidad por que existan productos así.

4. 10.000 km (2014)

Para una generación completa que en algún momento de sus vidas ha tenido que sufrir los inconvenientes de las relaciones a distancia, la ópera prima de Carlos Marqués-Marcet supo reflejar a la perfección la degradación experimentada por una pareja tras la separación física. La película comenzaba yendo directa al grano con un larguísimo plano secuencia que introducía el conflicto: un traslado a Los Ángeles por motivos laborales. A partir de ahí, la película se atrevió a mostrar todos los diálogos entre sus dos protagonistas mediante sesiones de Skype, un recurso que pese a que fácilmente podía resultar cansino, funciona al imprimir un tono claustrofóbico y rutinario, señales directas del estado de la relación de Sergi y Alex. Las dificultades por los husos horarios y los problemas en la conexión, las sesiones de cibersexo en las que resulta obligado un extra de imaginación o las inseguridades surgidas tras un par de días sin saber del otro son mostradas de una forma tan cotidiana como identificable. Sí es cierto que sus dos personajes principales pecan de antipáticos, lo que dificulta la empatía, pero la valentía y entrega de David Verdaguer y Natalia Tena (vaya entrada de ambos en el cine español) enriquecen el que sin duda es uno de los grandes descubrimientos por parte de Málaga.

3. Héctor (2004)

Gracia Querejeta ha concursado dos veces en Málaga y las dos veces se ha hecho con el premio máximo del festival. Pese a que “15 años y un día” tuvo mucha más repercusión en cuanto a galardones, al lograr ser nominada a mejor película en los Goya y Forqué, así como representar a España en los Oscar, nosotros tenemos claro que de las dos Biznagas de Querejeta, la buena es “Héctor”. Este drama intimista sobre esos secretos que atenazan a familias y los conflictos que envuelven la adolescencia enamora por transmitir de forma cercana y sencilla una historia de emotividad a flor de piel. Como suele ser habitual en la filmografía de la directora, la dureza de un pasado doloroso sobrevuela a los personajes y condiciona sus relaciones afectivas, pero aquí logra hilvanar la historia mejor que nunca y narrarnos una hermosa muestra de amor, perdón y redención. Si la película se siente humana y realista, es en gran parte gracias a su monumental protagonista: la espléndida Adriana Ozores que con su apabullante naturalidad, su ternura y su impecable dicción, es capaz de hacer creíble cualquier diálogo que pronuncie.

2. El otro lado de la cama (2002)

Málaga supo ver antes que nadie el potencial de esta película meses antes de que se convirtiera en un fenómeno social en el verano de 2002. Pese a su condición de musical, un género que provoca sarpullidos en cualquier productor español, la cinta de Martínez-Lázaro no sólo consiguió ser la película más taquillera de su año, sino que sedujo a la Academia de Cine convirtiéndose en la primera ganadora de la Biznaga que lograba la nominación a Mejor Película. No es difícil entender su éxito, puesto que la película elevaba la que era una clásica historia de enredos e intercambio de parejas a una divertidísima comedia de guion preciso que rebosaba frescura. Y es que, ¿qué más da que los actores no cantaran bien (excepción hecha de una María Esteve más estrella que nunca robando cada secuencia con facilidad pasmosa) si tenemos números con tanto encanto como ese “Las chicas son guerreras” de Alberto San Juan? La película se atrevía incluso a repetir canción (“Dime que me quieres”) a través de dos versiones completamente opuestas pero que abarcaban a la perfección el tono de la cinta. “El otro lado de la cama” no solo consiguió insuflarnos de buen rollo; también nos dejó para la posteridad el memorable gag del niño melón.

1. Verano 1993 (2017)

Y llegó la obra maestra. Una historia salida directamente del alma de su directora, en la que todo respira autenticidad. No hay lugar para maniqueísmos en las relaciones después de la tragedia y en el tratamiento del SIDA expuesto con una sutileza ejemplar. Siguiendo la buena tradición en nuestro cine de historias contadas a través de ojos infantiles (“El espíritu de la colmena”, “Cría cuervos”, “Secretos del corazón”), la pequeña Frida encarna el desconcierto ante un doloroso cambio de residencia y la lucha por adaptarse al nuevo entorno. La niña nos enamora al verla desorientada compitiendo por las atenciones de sus nuevos padres, y nos produce escalofríos al imitar y disfrazarse de su propia madre. “Verano 1993” es una joya que en su aparente sencillez, permite adivinar traumas soterrados de los personajes a base de pequeños detalles y un derroche de sensibilidad fuera de lo común. Tal vez la Biznaga más incontestable de la historia; desde la inclusión de la película en la Sección Oficial, había pocas dudas de que resultaría triunfadora. Y es que pocos pueden resistirse al llanto de una niña con tanto dolor acumulado en su interior.

JAVIER CASTAÑEDA

2 comentarios

  1. Aunque estos tops siempre dependan de los gustos personales de cada cual, todas las que aqui aparecen son irreprochables
    Me alegro especialmente de que reivindiques “Las huellas.borradas”, una peli preciosa.
    Gran articulo Javi!!

    Me gusta

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