PROS Y CONTRAS GOYA 2021 – MEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA

Continuamos el análisis de las principales categorías de los Goya con el repaso a Mejor Actriz Protagonista. Dos novatas en estas lides compiten contra otra multinominada y una de las clásicas secundarias de nuestro cine en uno de los papeles de su vida. ¿Quién ganará? Repasamos a continuación sus puntos fuertes y débiles.

AMAIA ABERASTURI, por Akelarre

1ª nominación

A favor: Siendo una práctica desconocida ha logrado nominación por encima de una Penélope Cruz que tradicionalmente se colaba entre las candidatas año tras año, independientemente de la calidad de su interpretación y de la película con la que compitiera, y lo ha conseguido con todo merecimiento. Aberasturi encarna de forma sensacional a la líder del grupo de jóvenes acusadas de practicar la brujería interpretando a su Ana con convicción y sugestión. Como si fuera una Sherezade en versión vasca, su narración al inquisidor es fascinante, aguantando unos primeros planos de impresión y envolviendo a su oponente en una tela de araña. La manera en la que va exponiendo los detalles del rito, con su entonación provocadora y apabullante, da lugar a un choque dialéctico fascinante, que es reforzado con el poder de su mirada. Su interpretación es sobresaliente hasta en el plano físico, con esa recreación del mito del Sabbath, en la que Amaia se transforma por completo y se entrega absolutamente a la ceremonia diabólica en una escalofriante coreografía. No es de extrañar que muchos académicos, al más puro estilo Brendemühl, queden hechizados por la magia de la actriz.

En contra: Su lugar natural estaba en la categoría de revelación, en la que la rigidez de las bases de los Goya le ha impedido competir, y donde ya tendría medio cabezón en su bolsillo. “Akelarre” se ha quedado por debajo de las expectativas en las nominaciones, ya que pese al reconocimiento de su calidad técnica, se ha quedado fuera de la triada película-dirección-guion, lo que implica que ha gustado menos de lo esperado.

PATRICIA LÓPEZ ARNAIZ, por Ane

1ª nominación

A favor: Ofrece la mejor interpretación femenina del año: estupenda en su dureza, en su creciente incomprensión sobre quién es realmente su hija, y en su fortaleza encarándose con quien haga falta. Su interpretación reside en matices como la manera en que toma compulsivamente una bebida isotónica, mostrando su nerviosismo y angustia. La incredulidad que asola a su Lide al darse cuenta de que su hija es una completa desconocida para ella da paso a la rabia y la fiereza con la que responde al personaje de Luis Callejo, a los amigos de Ane o a su ex suegra. Una interpretación arrolladora de una mujer herida que a través de su mirada cuando presencia los actos de su hija o en el momento de un desayuno en pleno nido vacío, alcanza la plenitud interpretativa. Los directores noveles parecen haber dado con la tecla últimamente en esta categoría, como bien pueden atestiguar Nathalie Poza, Natalia de Molina y Marian Álvarez, que consiguieron su Goya protagonizando sendas óperas primas. La Academia ha mostrado recientemente una sana apertura a las lenguas cooficiales, habiendo premiado en las tres últimas ediciones a interpretaciones en catalán (Verdaguer, Cusí), euskera (Sagardoy) y gallego (Benedicta Sánchez).

En contra: A la chita callando y a base de mucho esfuerzo, el talento de López Arnaiz está llamando la atención de numerosos directores, y hay pocas dudas de que su carrera continuará creciendo en los próximos años, por lo que los académicos saben que en el futuro habrá nuevas oportunidades de premiarla. Sin ir más lejos, protagonizará una de las películas más esperadas del año que viene: “La hija”, el regreso de Manuel Martín Cuenca. Su caso nos recuerda inevitablemente al de la increíble Marta Nieto de “Madre”, otra interpretación compleja y ambivalente que se hizo con los premios Forqué y Sant Jordi (al igual que Patricia), y que en el último momento, se quedó sin Goya. Aunque parezca difícil de creer, en 35 años de Goyas ningún intérprete vasco ha logrado el premio en la categoría protagonista.

KITI MÁNVER, por El inconveniente

2ª nominación / 1 Goya

A favor: Sin duda cuenta con el papel que conecta con mayor facilidad con el público, con el que la veterana actriz aporta su gracia y carisma a esa septuagenaria que nos enseña cómo las amistades pueden surgir en las situaciones más inesperadas. Con su espontaneidad acudiendo a probar su ataúd, su punto de picardía cuando juega a no mostrar si lleva el pijama tras su abrigo, o su ilusión de niña pequeña al soplar las velas de su cumpleaños, Kiti da toda una lección de positividad y empatía. Casi sentimos que es ella misma quien exclama en boca de su personaje ese: “¡Estoy viva!”. A diferencia de lo que comentábamos en el caso de López Arnaiz, difícilmente habrá oportunidades mejores de premiar a la actriz de Antequera que con un papel tan agradecido en minutaje y escenas como éste. Más todavía si Kiti cumple con su promesa anunciada de retirarse temporalmente de la interpretación. Mánver tiene a su alcance batir el récord de más años transcurridos entre un Goya y otro, un total de 29. Y como diría su divertida Lola, “eso ha tenido su gracia”.

En contra: El mayor aliciente para su premio, que era el de todo un teatro malagueño puesto en pie para homenajear a su paisana, se ha visto diluido con el anuncio de que los nominados no acudirán a la gala. Si como parece, ni siquiera vamos a ver cómo se hace llegar el Goya al domicilio de la ganadora, el factor sentimental pierde peso. El guion de “El inconveniente” priva a Kiti de la escena cumbre que esperábamos y que podría haber hecho incontestable su premio: su reencuentro con José Sacristán sabe a poco y lo que debería haber sido un momentazo queda desaprovechado y algo insustancial.

CANDELA PEÑA, por La boda de Rosa

8ª nominación / 3 Goyas

A favor: En una actriz a la que muchas veces asociamos con esos personajes insolentes y malhablados con un punto de macarrismo que tantas veces ha interpretado y que tan bien le salen, es maravilloso descubrir un registro interpretativo totalmente nuevo, pero igualmente brillante. Pese a que ni la propia Icíar Bollaín terminaba de ver a Candela en este papel, su facilidad para enternecer y hacer reír convierten a Rosa en ese ser que irradia luz y que es el faro de guía para todas las personas de su entorno. Aportando una delicadeza y una sensibilidad sorprendentes, traspasa la pantalla desprendiendo amor, ya sea en el cariño a su anciano padre o en la fascinación por el negocio de costura que la retrotrae a su niñez. Además, se preocupa de cuidar el acento, en un papel con fragmentos en valenciano. Su carrera por el paseo marítimo de Benicassim con ese vestido rojo ya es una imagen icónica de nuestro cine y su discurso final, uno de los momentos inolvidables del fatídico 2020. Si siempre es importante que los votantes empaticen con un personaje, esa ceremonia matrimonial va directa al corazón. Y es que, si mientras vemos la película deseamos con todas nuestras fuerzas que a Rosa le salgan bien las cosas, ¿no se trasladará esa sensación tan bonita a la hora de enviar los votos? Icíar Bollaín es una experta en conseguir Goyas en las categorías de interpretación femeninas: hasta 3 actrices han logrado una estatuilla por trabajar a sus órdenes; una de ellas, la propia Candela.

En contra: Candela cuenta ya con 3 Goyas en su haber y la victoria en la noche del sábado la auparía al olimpo de las actrices más premiadas de la Historia, empatada con Carmen Maura y Verónica Forqué. Palabras mayores si pensamos en toda la carrera que la de Gavà aún tiene por delante. Llega a la gala como flamante ganadora del premio CEC, un galardón que sin embargo, no coincidió con el Goya los dos últimos años, y que en la última década premió en esta categoría a actrices como Aura Garrido, Michelle Jenner o Naomi Watts, lo que demuestra que no es el precursor más fiable.

JAVIER CASTAÑEDA

3 comentarios

  1. 👏👏 creo que de toda tu extensa antología de pros y contras, éste es el capítulo en el que has estado más inspirado.
    Me resulta brillante tu análisis de la interpretación de la joven Aberasturi. Su duelo perverso con Brendemühl es lo mejor del film. ¡Qué pena no poder disfrutar de tu disección sobre Alex!

    Coincido en que Mánver puede beneficiarse del factor “última oportunidad”. No sé si su pleno sería inédito.

    Pero no hay dudas en que es el año de Arnaiz.

    Comparto tu sorpresa por el registro de Candela. En cambio, yo creo que la cinta pierde en el tramo final relacionado con la ceremonia, incluido ese discurso pedantillo de manual de autoayuda.

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  2. Ha quedado un cuarteto estupendo.

    Amaia Aberasturi ganaría como actriz revelación y me recuerda a lo vivido el año pasado con Greta Fernández. Su sitio en la categoría principal ya suena a reconocimiento y habrá oportunidades futuras.

    Kiti Mánver llena de ternura, carisma y gracejo a El inconveniente y podría ganar pero creo que el Goya será para Patricia López Arnáiz. Su trabajo en Ane es el mejor de los cuatro… esa escena en el coche.

    Candela merecía este hueco y está muy bien pero no creo que gane ni necesite ese Goya.

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  3. Estupendo análisis de categoría, como siempre. El cuarteto de nominadas es fantástico y aunque tengo debilidad por la magnética interpretación de Amaia Aberasturi, creo que la ganadora será Patricia y es más que merecido.

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