¿Qué le está pasando al terror español? La crisis creativa y de público en un género en el que España fue referente

El vestidoLa Ahorcada, El mal, Vieja loca, Estación Rocafort, Faro, Venus, El Llanto, Caída libre, Anatema, La mujer dormida, El hombre del saco, HollyBlood, Tin&Tina, El cuco, La ermita… La lista de recientes fiascos de taquilla -y a menudo de crítica- de películas españolas de terror parece no tener fin, poniendo en relieve un preocupante momento de crisis, marcado por el creciente rechazo del público a un género que otrora puso a España en el foco mundial gracias a fenómenos internacionales como Los Otros, REC, Los sin nombre, Darkness, Frágiles, El Orfanato, Los ojos de Julia o El Cuerpo.

Para encontrar un resultado decente de taquilla -dícese de recaudaciones que al menos alcanzan los 7 dígitos- hay que remontarse a 2023, cuando La niña de la comunión cosechó 1,4M€. Otras que lo han hecho medianamente bien en los últimos tiempos y que además han convencido a la crítica son Irati (1M€ en 2023), La abuela (1,8M€ en 2022) y Malasaña 32, último verdadero taquillazo del género, logrando amasar 3,8M€ semanas antes de la pandemia en 2020.

Tal escasez contrasta con el auge internacional, con los balances anuales salpicados de un constante goteo de éxitos. Ante la ausencia total española, el pasado 2025 se vivieron una quincena de películas internacionales de terror con recaudación millonaria en nuestro país: Expediente Warren: El Ultimo Rito, Weapons, Destino Final: Lazos de Sangre, Five Nights at Freddys 2, 28 años despues, Nosferatu, Los pecadores, Black Phone 2, Until Dawn, The Monkey, Devuélvemela, Heretic, Se lo que hicisteis el ultimo verano, Drácula y Anaconda.

Además del desapego del público, el terror patrio está cada vez más apartado de las listas de lo mejor del año, si bien es cierto que nunca se le ha dado la importancia que merece, tal como demuestra el hecho de que solo tres cintas (Los Otros, El Orfanato y Verónica) estuvieron nominadas al Goya a Mejor Película en lo que llevamos de milenio.

Pero, ¿a qué se debe la creciente debilidad del terror en nuestra cinematografía? El boom de las plataformas podría ser una de las causas, pero el buen funcionamiento en salas de films internacionales desmentiría tal teoría. Lo cierto es que el catálogo de los últimos años apunta a una profunda crisis creativa, plasmando una preocupante desidia en los grandes proyectos (los apoyados institucionalmente y por los grupos de TV), carentes de propuestas realmente originales y seductoras salvo honrosas excepciones como Paul Urkijo o toda una institución como Paco Plaza, quien lleva cuatro años sin estrenar en cines.

Curiosamente, lo mejor del terror nacional en los últimos años ha venido de producciones independientes. Mientras el ICAA otorgaba las máximas ayudas a proyectos tan remanidos como La Ermita (1,3M€ de subvención), cineastas como Caye Casas (La mesita del comedor), F. Javier Gutiérrez (La espera), Ion de Sosa (Balearic) o Marisa Crespo y Moisés Romera (Tú no eres yo) se buscaban la vida para traernos películas que entusiasmaron a amantes del género, incluso logrando muchos de ellos un importante reconocimiento internacional y demostrando que el talento permanece intacto, pero necesita ser apoyado.

Deja un comentario