Entrevista Tenéis que venir a verla: Jonás Trueba y Vito Sanz

El año pasado Jonás Trueba estrenó una película (Quién lo impide) de tres horas y media, rodada a lo largo de cinco años. Y ahora nos trae un film de una hora que se filmó en ocho jornadas de rodaje. Se llama Tenéis que venir a verla, y en ella vuelve a contar con algunos de sus intérpretes habituales. Cuatro personajes, dos encuentros…y la vida. La película se estrenó en el último festival Lo Que Viene, donde pudimos charlar con el director. Una entrevista en la que también estaba presente Vito Sanz, uno de los protagonistas del film (junto a Itsaso Arana, Francesco Carril e Irene Escolar). Ahora se estrena comercialmente y esperemos que el título sea buen reclamo para una película con un finísimo sentido del humor.

©Santiago Pixel

-¿El rodaje fue tal cual vemos en la película? Es decir, ¿rodasteis la primera parte, y luego la segunda seis meses más tarde?

Rodamos tres noches en diciembre de 2020 y nos volvimos a juntar a finales de primavera de 2021. Fueron ocho días de rodaje en total. Una película hecha en dos quedadas, un poco lo que ves en la película. La sensación de dos encuentros, que son los de los personajes, pero también del equipo.

-¿Y hasta qué punto estaba cerrado el guion?

Jonás Trueba: No había un guion muy cerrado, pero sí que tenía en mi cabeza una idea de la forma. Una película breve, un poco inconclusa y en dos partes: una en invierno y otra en primavera. Esos dos encuentros los tenía claros. Cuando rodamos esa primera parte, sabíamos que haríamos la segunda, pero no sabíamos exactamente cómo sería.

Vito Sanz: Nace también de conversaciones, que es una manera de trabajar que hemos adquirido en todos estos años juntos. Es una forma muy particular, donde se escriben cosas, hay una idea, pero también se habla mucho. De lo que podría ser la película, de lo que Jonás intuye…es un salto de fe muy bonito. 

Jonás Trueba: Y en este caso, quizás más que en cualquier otra película, por todo lo que estaba pasando. Era la película que nos podíamos permitir en ese momento. Algo muy pequeño y breve. Casi una pequeña foto del momento.

-Es una película en pandemia, y está muy bien integrada. Pero no sé si tienes la sensación de que el cine está un poco descolocado a la hora de integrar todo esto en las películas.

Creo que todos los cineastas hemos tenido unos meses de preguntarnos si las películas ahora iban a hablar de esto o íbamos a hacer una elipsis, como si no hubiera pasado…Creo que nosotros no nos lo planteamos mucho, porque hicimos la película con eso ahí, sabiendo que no podíamos esquivarlo. Era un poco ridículo hacer como que eso no estaba pasando. La película parte de ahí, recoge una cierta sensación de extrañamiento provocada en gran parte por la pandemia. Pero la idea era que eso fuera una premisa para otras cosas. Tampoco creo que sea una película sobre la pandemia, ni me apetecía hacer una película sobre ello. Nace de ella y está hecha en medio de ella, y me gusta que sea así. Como cuando ves una película de los años 40 y hay información que te resulta curiosa sobre cómo hacían las cosas o no. Al final es eso, las películas están circunscritas a un tiempo.

©Lara Blanco

-Te quería preguntar por la música, que siempre es muy importante en tus películas. Y aquí ya empiezas fuerte con lo de Chano Domínguez. ¿Cómo ha sido en este caso el uso de la música?

Pues un poco como siempre. Al final, la música forma parte de la vida, de lo cotidiano. Estamos escuchando música casi siempre. Yo la integro en las películas de manera bastante natural. Incluso, aquí diría que toda la música que suena la tenía clara antes de rodar. Casi diría que, en parte, la película es una puesta en escena de estas músicas. Lo que suele hacer es buscar músicas que se adapten a la películas que has hecho, o incluso que te adapte la música a la película. Aquí es al revés.

-Quiero hablar de los momentos en los que los filmas a ellos escuchando el concierto. Me acordé de Dardara, de Marina Lameiro, que es sobre la gira de despedida de Berri Txarrak, en la que graba mucho al público en los conciertos. Es muy emocionante, pero claro, aquí la gente no sabía que estaban grabando hasta que ella se lo decía después. Aquí la cámara está muy cerca, no sé cómo gestionasteis el hecho de intentar captar esa emoción.

Vito Sanz: Es un inicio muy particular, porque es muy impactante, incluso es lo primero que rodamos nosotros como actores. Es verdad que cuando te ponen la cámara, cierran el plano y tienes simplemente que escuchar, es muy difícil sostenerlo. Pero también hay algo de construcción, yo lo sentía así. Como que no sabes si está el personaje o el actor aún. Empieza a armarse una películas desde ese lugar, y eso es muy bonito también.

Jonás Trueba: Es distinto. No he visto lo de Marina, pero esto no es naturalismo o realismo. No es un documental. Esos primeros planos de ellos son planos de escucha. Además, fue muy bonito, porque realmente Chano les tocaba cada vez a cada uno. Pero a la vez, es lo que dice Vito, estamos empezando y ellos están como poniéndose. Está naciendo en ellos la película y los personajes están todavía por definir. Después de acabarla, he pensado que es una película muy sobre la escucha.

©SantiagoPixel

-Me gusta mucho que es una película en la que está muy bien integrada la comedia. Es muy sutil, pero me ha encantado cómo está integrada.

Me alegra que lo digas. Para nosotros hay una comedia muy sutil, pero importante y soterrada todo el rato. Sin forzarla, porque no es que digas que hemos hecho una comedia. Pero sin embargo está ahí, en cierto tono del personaje de Vito…bueno, en todo. No sabría explicarlo. Pero sí, y no ver la ironía o la comedia de la película sería un problema, porque es importante.

-También me gustan esas reflexiones sobre el arte. Sobre si ya no consigue impactar. Es muy interesante, y me gustaría saber qué piensas, porque a mí las dos posturas me parecen razonables.

Claro, a mí también. En general, con estos personajes me pasa que todos me interesan y me gustan, y puedo estar en acuerdo o desacuerdo con cada uno. Hablar de arte es una cosa que surge en la película. Podría haber hablado de fútbol, de tenis o de otras cosas. Surgió eso de forma natural…yo sí creo esto que dice de que el arte ha perdido su fuerza. Yo sí creo que el cine ha perdido su fuerza que tuvo a nivel popular o comercial. Pero creo que aún hay películas que te pueden remover. Todavía creo en eso, por eso las sigo haciendo, o sigo yendo al cine como espectador. El otro día vi la Apichatpong y me movió algo. O la de Paul Thomas Anderson, u otras que vemos.

-Otro tema que me ha tocado bastante es Madrid, la gran ciudad. Yo he estado 18 años viviendo allí y el año pasado me fui provisionalmente. A mí me encantaba, la he disfrutado mucho. Pero entre que es muy cara y que últimamente me ha parecido hasta hostil, no sé si voy a volver.

Quizás sí, no sé. Parece que todo está en cuestionamiento. De pronto, la idea de la gran ciudad tiene algo decadente, la propia idea en sí. Pero todas. Madrid, Nueva York, Roma…de pronto parecía que se devaluaban. Y seguramente es cierto que se han devaluado ahora con toda esta crisis. Pero probablemente también antes con esta hiper inflación y encarecimiento constante. Y también esa idea de la gran ciudad como franquicia. Cada vez se parecen más unas a otras y también le pasa a Madrid. Por suerte, a muchos niveles, sigue aguantando algo ahí que se puede defender de la ciudad.

©Lara Blanco

-Volviendo al tema de la pantalla grande, que defiendes aquí que hay que ir al cine, que con la pandemia parece que todos vamos menos. A mí me pasa. Pero últimamente, con el éxito de Alcarràs parece que ha dado algo de esperanza. Parece que no está todo perdido.

Soy muy feliz con el éxito de Alcarràs. Una película sencilla, producida de manera independiente, con una cineasta que sabe lo que quiere contar, que cuenta cosas cercanas a ella, que no apela a una espectacularización…que de repente una película así sea un éxito es muy importante. Fíjate, todavía no la he ido a ver, pero estoy deseando verla y me encantó su primera película. Estoy tranquilo, porque veo que aguanta en los cines. Y estoy feliz de que exista y a mucha gente le esté gustando. Es fundamental para todos.

-Te quería preguntar por Quién lo impide, porque todavía la tengo ahí en la cabeza. Todas las películas son experiencias vitales que te cambian, pero quería saber si en este caso la experiencia fue aún más intensa.

Sí, pero también muy natural. Yo no me fuerzo y a todas las películas llego de forma muy natural, son películas que me van llegando. Quién lo impide empecé a hacerla como “venga, voy a coger las cámaras y rodar a estos chavales”.  Luego es verdad que se fue prolongando y pasamos por todo tipo de vaivenes. Una vez acabada, ha encontrado su público y gente que la ha comprendido, ha sido muy inesperado. La hicimos con mucha tranquilidad, sin ninguna presión. Tenéis que venir a verla ha sido una experiencia quizás más fácil para mí, más rápida y sencilla. Quién lo impide ha sido por todo lo que tardé en hacerla. Pero, a la vez, no la siento distinta a todas. Luego sí, cierta sorpresa por cómo ha sido recibida, pero también hay una parte agridulce. Le ha costado mucho tener hueco en salas, los cines no la querían proyectar. Y se podía entender, resultaba muy complicado, porque era muy larga.

-¿Por eso habéis puesto ahora en el cartel que solo dura una hora?

Sí, es un chiste un poco interno, porque nos han dicho tanto lo de que era muy larga. Ahora dirán que es demasiado corta. Pero sí, también pasa que cuando has hecho algo tan largo, me apetece hacer lo contrario. Casi siempre pasa que cuando sales de una película, te apetece contradecirla. Tenéis que venir a verla es una manera de contradecir que se puede hacer una película en cinco años, con todo el agotamiento físico y la acumulación de horas y planos; pero también se puede hacer en ocho días, con cincuenta planos y ya está.

©SantiagoPixel

-La película va Karlovy-Vary, ¿verdad?

Hemos ido muy a pelo. Buscaba probar algo diferente, no pasar por el proceso ya habitual. Intentar defenderla de otra manera. Lo de Karlovy-Vary ha sido ujn poco sorpresa. Se interesaron por ella porque ya teníamos vínculo desde La virgen de agosto, y es genial, porque le abre un poquito la vida fuera de España.

-Volviendo a Quién lo impide, últimamente es que estoy muy interesado en la niñez y la adolescencia. Para mí son mucho más interesantes que los adultos. Y aprendí mucho de los protagonistas de Quién lo impide, viendo la película o hablando con ellos. Me pareció muy interesante

Es un aprendizaje esta película para todos ellos y para mi también en relación a ellos. A muchos les ha dado como un chute de adrenalina y han pensado que podían hacer cosas por su cuenta, de forma independiente. Eso me emociona bastante. Pero sí, creo que es bueno estar en contacto con gente, no solo jóvenes, de todas las edades. Por ejemplo, con gente mayor. En fundamental no estar solo con los de tu generación. Cada una tiende a ver las cosas desde su perspectiva. A los que tenemos 40 años nos viene muy bien hablar con gente que ahora tiene 80 o 20 años.

Entrevista realizada el 3 de junio de 2022 en el Hotel Bardenas de Tudela

MANUEL BARRERO IGLESIAS

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