Críticas de «Hermanas» y «Cinemanía» [SEMINCI]


En la sección oficial a concurso de la 71ª edición de la Seminci encontramos Hermanas, ópera prima de la cineasta Ione Hernández Sáenz, protagonizada por las ganadoras del premio Goya Emma Suárez y Elena Anaya. La película, que tuvo su estreno mundial en el festival de Toronto, llegará a cines españoles el próximo 27 de noviembre de este año.

Las protagonistas dan vida a Chelo y Marta, dos hermanas unidas cuyas vidas dan un giro inesperado tras una reunión familiar. Ambas tendrán que enfrentarse a una situación dolorosa en la que los lazos familiares, el silencio y la necesidad de proteger a los suyos chocan con la obligación de afrontar la verdad.

Hermanas trata un tema tan delicado y doloroso como es el abuso sexual en menores, algo que hará al espectador sentir incomodidad, dolor y confusión. Se adentra en un territorio desagradable, de esos que obligan a enfrentarse a realidades que preferiríamos no tener que contemplar, lo que hará que los espectadores debatan consigo mismos generándoles dudas al empatizar con cada personaje, y cuestionándose qué harían ellos en el lugar de cada uno.

El tema es potente por sí mismo, pero no termina de desarrollarlo todo lo que podría, con un buen guion aunque bastante mejorable. Hay una distancia entre la importancia de lo que cuenta y la forma en que acaba contándolo, y es ahí donde pierde parte de su fuerza. Una historia con tantas posibilidades necesitaba algo más de profundidad y una mayor capacidad para explorar los matices del conflicto.


En la sección Punto de Encuentro tenemos el estreno mundial de Cinemanía, el nuevo trabajo del director Marc Ferrer. Es una película curiosa, divertida y especial, de esas que pueden desconcertar tanto como entretener. Su irregularidad forma parte de la experiencia, igual que ese humor absurdo y esa sensación de estar viendo algo hecho al margen de las normas habituales. Hay una personalidad detrás de la propuesta que hace difícil confundirla con cualquier otra película.

El cine de Marc Ferrer es difícil de explicar sin recurrir a palabras como particular, absurdo, irregular o extravagante. Su filmografía se mueve en un universo muy propio, marcado por el espíritu del cine de serie B, los presupuestos modestos y una forma de entender el cine que se aleja de lo convencional. Cinemanía reúne todas esas características, pero consigue llevarlas un paso más allá.

La película es un ejercicio de metacine que nos habla de Marcos, un director de cine independiente que ronda los cuarenta, intenta encontrar su sitio mientras atraviesa un momento complicado tanto en lo personal como en lo profesional. A su alrededor se suceden historias disparatadas con distintos personajes muy peculiares, cuyos caminos se cruzan en una comedia llena de situaciones surrealistas. Un film peculiar, genuino y con encanto.

Cinemanía es una muestra de que no todo el cine tiene que ser convencional, pulido o pretender gustar a todo el mundo. A veces basta con tener una mirada propia, ganas de jugar con las posibilidades del medio y la capacidad de construir un universo personal. Y en eso, Marc Ferrer sigue siendo un cineasta muy particular. Por su sello personal, por su identidad y sobre todo, por su amor y pasión por el cine.


DANIEL CARBONELL

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