
Las producciones del catálogo internacional Netflix parecen estar encontrando su lugar en la temporada de premios de las últimas ediciones, destacando las nominaciones al Oscar 2026 de Frankenstein y Sueños de trenes, que siguieron la estela de precedentes tan aclamados y multinominados como El poder del perro, No mires arriba, El irlandés o Roma.
Sin embargo, Netflix España sigue sin llegar a meter la cabeza entre las películas más valoradas del año, teniendo en cuenta que no contabilizaríamos a La sociedad de la nieve al ser una producción de Netflix Worldwire, con 90% estadounidense.
Quizá el verdadero hito de la plataforma hasta el momento llegaría el pasado 2025 con Un fantasma en la batalla, esta vez con capital 100% nacional, aunque bajo el sello Basoilarraren Filmak en colaboración con Belén Atienza, Sandra Hermida y J. A. Bayona, por lo que no nos queda claro si podemos considerarla producción original de Netflix, empresa que asumió su estreno técnico en salas previo plataforma. El caso es que el thriller dirigido por Agustín Díaz Yanes logró acceder a la Sección Oficial (fuera de concurso) de San Sebastián, convirtiéndose en la primera peli «Netflix España» -si así la podemos considerar- en llegar a los Goya, con 4 nominaciones.
Pero nunca una producción de Netflix España ha alcanzado la nominación a mejor película. La primera apuesta real de la plataforma por un cine de prestigio con ambiciones de cara a la temporada de premios nacionales llegaría en 2019 con Elisa y Marcela, de Isabel Coixet. Se trataba del primer lanzamiento en cines de un film Netflix, con la clara intención de acceder a las inscripciones. Eso sí, un estreno técnico de breve ventana previa al lanzamiento doméstico y cuyos resultados de taquilla serían ocultados, sentando un muy cuestionable precedente, único en la distribución nacional.
Desgraciadamente, el drama romántico-lésbico de Coixet (que también pasó por la Berlinale) fue totalmente omitido por los premios, siendo su nominación al Premio al Cine y Educación en valores en los Forqué su mayor logro.
Este año, el remake Mi querida señorita (Fernando González Molina) también saltó a la gran pantalla con la intención de ser considerada a los premios, siendo la segunda vez que una película Netflix era seleccionada para competir en Málaga (la anterior fue Las niñas de cristal, en 2022). De nuevo, un tibio recibimiento crítico prácticamente la descarta de grandes hazañas de cara a los Goya 2027.
Este año, la gran baza Netflix podría ser El niño, de Mariano Barroso con Belén Cuesta y Karra Elejalde como stars y avalada por la potencia de la novela de Aramburu, basada en uno de los peores sucesos de la historia reciente vasca. Sin embargo, a estas alturas no hay fechas anunciadas y se desconoce si contará con estreno técnico en salas.
Otras que están en el aire son El potro de Vallecas, de Daniel Calparsoro con Miguel Herrán en un papel muy jugoso de cara a nominaciones; En nombre de otro, el nuevo thriller de Oriol Paulo con un repartazo encabezado por Eduard Fernández, Mario Casas, Blanca Suárez y Alexandra Jiménez; La cuidadora, de Álex de la Iglesia en su reencuentro con Carmen Maura tras bombazos como La Comunidad o Las brujas de Zugarramurdi; o el salto al thriller de Daniel Sánchez-Arévalo con un elenco que quita el aliento (Laia Costa, Karra Elejalde, Luis Zahera, Álvaro Cervantes…).
En todos esos casos, tampoco hay una certeza sobre la proyección e incluso calidad de films que bien podría pasar a formar parte del cementerio de «películas alimenticias» de grandes autores que incursionaron en Netflix sin pena ni gloria como Cesc Gay, Alauda Ruiz de Azúa, Paco Plaza o Paco León.
