Crónica 25 Festival Málaga: Cinco lobitos, Llegaron de noche, Canallas

El Festival de Málaga continúa avanzando y parece haber consenso en que esta edición está dejando algunas joyas, dignas de un aniversario como el 25º. Desde Cinespain seguimos recordando nuestro paso por el certamen repasando varias de las películas que hemos podido ver estos días.

El lunes fue el día elegido para la premier de “Llegaron de noche”, dirigida por un ganador del Goya como Imanol Uribe. Hace tiempo que el cineasta vasco no está en su mejor momento de forma (recordar “Lejos del mar”, su anterior trabajo, produce escalofríos) pero había expectación por ver su acercamiento al conflicto armado de El Salvador, el país natal del director.

Uribe escoge un hecho concreto acontecido a finales de los 80, la matanza de un grupo de sacerdotes jesuitas, como centro a partir del cual gravitará la trama. Lo primero que llama la atención del filme es su desconcertante estructura. La película comienza desordenando los hechos y durante su metraje va alternando dos líneas temporales de forma confusa con varios cortes abruptos, sin que terminemos de entender la motivación narrativa de esta opción. La película adopta de forma consciente un enfoque frío que hace que inevitablemente tomemos distancia respecto al tema mostrado. Da la sensación que no se explotan todas las posibilidades que ofrecía la materia y por ello, la sensación de “sí, pero no” sobrevuela toda la película. Las partes que ocurren en territorio estadounidense, basadas en una sucesión de interrogatorios, están faltas de ritmo y se hacen repetitivas. Mejor resultado tienen las escenas ambientadas en El Salvador, ya que al fin y al cabo la potencia de la historia es indudable, y esto nos hace vivir una escena en su tramo final que resulta sobrecogedora mostrando la crudeza y la injusticia de la guerra.

En lo que respecta al tema interpretativo, es una lástima el desaprovechamiento de los secundarios. La esperada reaparición de Carmelo Gómez, seis años después de su último trabajo en cine, se queda en anecdótica para encarnar a un personaje puramente funcional. Toda la película reposa sobre los hombros de Juana Acosta, protagonista indiscutible de la cinta que interpreta a la testigo de los asesinatos que se enfrenta a constantes presiones para no contar lo que ha visto. Acosta aporta una calidez reconfortante a su Lucía, transmitiendo en todo momento su ternura y su fe inquebrantable pese a unas circunstancias que la superan, además de esforzarse por modificar su acento natural. Sin embargo, se queda falta de una gran escena que convirtiera su interpretación en incontestable, así que tampoco será este año el que suponga la presencia de la actriz colombiana en la temporada de premios nacionales, que llevamos un tiempo anhelando.

Pero si hablamos de regresos, pocos había mas esperados que el de Daniel Guzmán después de que en 2015 arrasara en el Festival con su ópera prima “A cambio de nada”, y lograra 6 nominaciones a los Goya, incluida la de Mejor Película. Su nuevo trabajo es “Canallas”, una comedia de barrio bastante inclasificable en la que el director de Aluche toma la arriesgada decisión de confiar el protagonismo de la cinta a uno de sus amigos de la infancia: el debutante Joaquín González. Lamentablemente, la jugada ha salido mal.

El equivocado trabajo de un González pasadísimo de vueltas, con una velocidad al hablar y una dicción que hace que no se entiendan la mitad de sus diálogos, actúa como lastre para una película que bordea el desastre durante buena parte de su metraje. Una cinta que podría ser exponente del humor cuñado, donde sus protagonistas utilizan “maricón” o “gorda” como insulto pretendidamente gracioso, o en la que los chistes consisten en burlarse del acento chino o del enanismo. Una película que está siempre acelerada buscando el gag constante y en la que cada intérprete afronta sus diálogos de una manera distinta. Pese a que parece que el recibimiento general de la película no ha sido malo, para nosotros es un claro suspenso y una oportunidad perdida de actualizar la tan agradecida fórmula de picaresca española, uno de los géneros más profundamente arraigados en nuestro país.

Afortunadamente, el mal sabor de boca que nos dejó “Canallas” fue compensado con creces con el visionado de una ópera prima cargada de emoción y sentimiento: “Cinco lobitos”.  La película de Alauda Ruiz de Azúa llegaba con las credenciales de haber participado en la sección Panorama del último Festival de Berlín, por lo que las expectativas eran altas. El resultado está a la altura.

La historia comienza presentándonos a Amaia (interpretada por Laia Costa), una joven vasca instalada en Madrid que acaba de ser madre primeriza y que desde la primera noche que pasa con su bebé en casa descubrirá que la recién estrenada maternidad puede que no sea tan bonita como había imaginado. El hecho de que la película muestre ese lado menos idílico de la maternidad, en la que hay noches sin dormir, un cuerpo que sufre las consecuencias de un acto tan bestia como es el parto o un cansancio permanente, ya supone una declaración de intenciones de su creadora de que la cinta va a mostrar situaciones con las que cualquier persona se puede identificar, pese a que a veces prefiramos hacer como que no existen.

Tras su introducción en la capital, la película toma pronto rumbo al norte para ubicarse en un pueblecito de la costa vizcaína, donde se desarrollará toda la historia y en la que identificamos aspectos que parecen claramente sacados de las vivencias de la propia directora.  “Cinco lobitos” ofrece una maravillosa reflexión sobre cómo los roles familiares evolucionan y algunas situaciones de la vida fuerzan una madurez acelerada. La sensibilidad con la que el milimétrico guion de Ruiz de Azúa traza los retratos de sus personajes es conmovedora y en las interacciones entre éstos reconocemos con facilidad situaciones que todos hemos vivido en nuestra casa. Esos miedos tan naturales ante tesituras en las que no sabemos bien cómo actuar o esas contradicciones inherentes al ser humano son plasmadas con una delicadeza extraordinaria, que resulta más sorprendente aún al provenir de una debutante. La cinta está llena de pequeños detalles que retrotraen al espectador a momentos vividos y que logran remover la fibra sensible. Nos quedamos particularmente con dos: la emoción del tradicional “Txoria txori” que canta Ramón Barea desbordando amor, y el visionado de unas cintas grabadas treinta años atrás, en una escena con una intimidad muy especial que demuestra por qué pese a las dificultades, los nexos familiares son tan difíciles de romper.

Por supuesto, nada funcionaría igual sin un reparto al nivel adecuado, y el trío que forman en la película Costa-Barea-Sánchez está sencillamente fantástico. Ellos encarnan a tres personajes que sentimos como reales, con sus imperfecciones y con sus manías. Con su dificultad para expresar sus sentimientos y con sus necesidades de afecto. Con su vulnerabilidad y con su dependencia. En este plantel de órdago sobresale por encima de todo una descomunal Susi Sánchez, en quien pese a su origen valenciano, visualizamos a una auténtica madre del norte, de fuerte carácter y conjugando rudeza y nobleza. La autenticidad que imprime a cada diálogo y la veracidad que aporta en su trabajo resultan increíbles y desde ya auguramos muchas alegrías en forma de premios para su Begoña. “Cinco lobitos” es una muestra más de la increíble generación de directoras que están surgiendo en nuestro cine y que parece una fuente inagotable de talento. Es difícil resistirse a la emoción que transmite la película y a la verdad que desborda. Que esta historia sirva para querer más a nuestros padres y a valorar tantos momentos vividos que no valoramos lo suficiente. Y es que, como se menciona en la película “a veces éramos felices, pero no sabíamos que lo éramos”.

JAVIER CASTAÑEDA

2 comentarios

  1. ‘Llegaron de noche’ a mí me gustó bastante. Es cierto que la película requiere más fuerza, más tensión y más emoción de la que tiene. No obstante, es una película más que aceptable y que se deja ver bien. Como dices, los actores de reparto como Carmelo Gómez o Karra Elejalde no destacan. Lo mejor interpretativamente es sin duda Juana Acosta, aunque tampoco sea de sus mejores trabajos.

    Respecto a ‘Canallas’ poco más podría yo añadir a lo que tú has dicho. Una pena que tras una buena película, Daniel Guzmán nos traiga algo malo. ¿Que te ríes? A veces. ¿Que te entretiene? A veces. Hay un humor absurdo clasista de esta película bastante «cuñada» que hace que solo estés deseando que termine, ya que a cada escena puede ser peor. ¿Se deja ver? Puede ser. ¿Es posible que sea taquillera? Puede ser.

    ‘Cinco lobitos’ es, objetivamente, la mejor película de estas 3. La directora debuta con una gran película, bien dirigida y muy bien interpretada. Laia Costa y Ramón Barea destacan bastante, pero Susi Sánchez es ya de otro mundo. Su papel es maravilloso. Seguramente esta película sea la gran triunfadora del festival de Málaga (me extrañaría que no fuese así), además de que es muy posible que Alauda Ruiz de Azúa se lleve el cabezón a mejor dirección novel en la próxima gala de los premios Goya (a menos que finalmente sea para Juan Diego Botto u otro/a director/a que dé la sorpresa).

    Personalmente recomiendo la primera y, sobre todo, la última. La segunda ni de coña.

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