Crónica 29 Festival Málaga: Calle Málaga, Pioneras

El mes de marzo para el cine español es sinónimo de Festival de Málaga. El certamen andaluz es el gran evento del primer semestre del año para nuestra industria después de los Goya, y en un año en el que se han solapado más que nunca los premios de la Academia con el Festival, Cinespain no ha querido faltar. Desde nuestra página os iremos contando algunas de las películas que más nos han gustado.

En esta edición el Festival tenía reservada una buena baza para su inauguración: una película que ya había sido proyectada con éxito en los festivales de Venecia y Mar de Plata, y que, para más inri, lleva el nombre de la ciudad anfitriona en su título. “Calle Málaga” es el último trabajo de la cineasta marroquí Maryam Touzani, artífice de “El caftán azul”, y fue la película preseleccionada por nuestros vecinos magrebís para representar a Marruecos en los Oscar. El reclamo de la cinta es evidente: contar con la gran Carmen Maura al frente de su reparto, que automáticamente da caché a la apertura y hace que el certamen suba de nivel.

Maura interpreta a María Ángeles, una mujer que ha vivido siempre en Tánger pero a la que la visita de su hija (Marta Etura) para comunicarle que debe vender la casa familiar pone todo su mundo patas arriba. La película nos obliga a enfrentarnos a las dificultades de las personas mayores, que en demasiadas ocasiones son vistas como un estorbo por parte de sus familiares. Las escenas en la residencia de ancianos son efectivas para que veamos a éstas como un espacio inapropiado para una persona plenamente independiente y en buenas condiciones de salud, de manera que compartimos con facilidad la motivación de María Ángeles de mantenerse en el ambiente en el que es feliz y libre. La cinta también nos sumerge en un emplazamiento no muy visto en el cine: el del norte de Marruecos, un lugar que rebosa magia y encanto y, aunque quien no lo haya visitado puede que lo desconozca, un entorno fuertemente amigable para españoles como la protagonista de la cinta. La complicidad existente entre María Ángeles y sus vecinos, con esa vitalidad y cariño que se sienten tan sinceros, supone todo un canto a la convivencia entre culturas y una invitación a desmontar prejuicios.

Pero el pilar que soporta esta película no es otro que el de Carmen Maura. La actriz madrileña está extraordinaria en un papel de presencia permanente en pantalla y se echa la película a sus hombros. La inmensa expresividad de su rostro provoca que su personaje transite por la ilusión, la congoja, la tozudez, la preocupación o el enamoramiento sin necesidad de grandes aspavientos. Maura logra reflejar la hondura de quien ha vivido mucho y ha visto fallecer a demasiadas amigas (ay, esa visita al cementerio en la que rebosa ternura), pero también transmite como nadie el ímpetu y el empuje de quien se resiste a que otros decidan por ella cómo debe vivir su vida. Varios de los mejores momentos del filme tienen lugar en las visitas a su mejor amiga Josefa, una monja que ha hecho voto de silencio y que permite a Maura dar rienda suelta a su locuacidad vivaracha y lenguaraz. Los picarones discursos de su María Ángeles ante la cara atónita de Mª Alfonsa Rosso hicieron las delicias de los espectadores del teatro Cervantes, que rompieron en carcajadas con cada frase picante.

Touzani también aborda en “Calle Málaga” un tema que suele ser tabú en la gran pantalla: el amor en la tercera edad. La relación amorosa que emprenden Carmen Maura y Ahmed Boulane está narrada con un cariño y una delicadeza que traspasan la pantalla y resulta un potente recordatorio de que el amor no tiene edad. Los temas que aborda la cinta, unidos a su tono amable y reconfortante, hacen de “Calle Málaga” la mejor inauguración que ha tenido el Festival en muchos años. El hecho de haberse visto el primer día no debería impedir que Carmen Maura se haga con la Biznaga a la mejor actriz protagonista, dado que su excelente trabajo es una clase de interpretación tan completa y poliédrica que la hacen imposible de olvidar. El año pasado el Festival ya actuó como una rampa de lanzamiento de varios filmes hacia los Goya, lanzándolos a la carrera con un año de antelación. Ahora en 2026 no hay duda: veinte años de su última estatuilla por “Volver”, es el turno de que los Goya vuelvan a rendirse ante una actriz superdotada. Ha regresado una grande. Ha vuelto Carmen Maura.

Marta Díaz de Lope se ha convertido con tan sólo 3 películas en una de las veteranas de este Festival de Málaga. Sus anteriores películas, “Mi querida cofradía” y “Los buenos modales”, dieron sus primeros pasos en el certamen de su tierra y con ellas demostró su buen tino a la hora de crear comedias blancas aptas para todos los públicos con su toque enternecedor. Con su nuevo trabajo, “Pioneras: solo querían jugar”, ahonda en la misma fórmula, pero con un punto más de ambición. “Pioneras” adapta un caso real, al trasladar a la gran pantalla las vicisitudes de un grupo de mujeres que constituyeron el germen de la selección española de fútbol femenino. Partiendo de las imágenes de la inolvidable final de Sidney de 2023 y el gol de Olga Carmona que convirtió a España en campeona del mundo, la cinta pronto se retrotrae a 1970, año en el que Javier Poga (trasunto del Rafael Muga real que interpreta con convicción Daniel Ibáñez) comienza a actuar como promotor del primer equipo de fútbol femenino en nuestro país.

La película tiene su fortaleza en ese grupo de jóvenes actrices que desbordan encanto y que verdaderamente logran contagiar su pasión por el balompié y sus ansias por desarrollar su talento en un deporte reservado únicamente a los hombres. Sin embargo, al haber tantos personajes, no hay suficiente metraje para profundizar en sus conflictos individuales, de manera que las tramas de algunas de las chicas quedan relegadas a unas breves líneas de guion. Es el caso de la historia homosexual del filme, que parece haber sido introducida sólo para que la película no sea acusada de obviar las frecuentes relaciones sentimentales que se forman dentro de los equipos de fútbol femenino, pero que en “Pioneras” queda muy desdibujada y reducida a algo casi anecdótico. Mucho más interesante resulta el personaje de Aixa Villagrán, reportera del diario As obligada a escribir sus artículos bajo un seudónimo por su condición de mujer, que permite introducir una reflexión sobre la masculinidad imperante en el periodismo deportivo, y al que la actriz dota de carácter para convertirlo en uno de los roles memorables del filme.

“Pioneras” sigue la fórmula de comedia de superación con toques emocionales que alcanzó su cumbre con “Campeones” y que posteriormente cintas como “Rondallas” o “Llenos de gracia” supieron seguir la estela. La directora malagueña da con la tecla para alcanzar una buena combinación de buen rollo y emotividad, aunque algunas veces caiga en ser demasiado obvia (que en un momento de sublevación de los personajes comience a sonar una versión del “Soy rebelde” de Jeanette no es precisamente un ejemplo de sutileza). La película tiene todos los mimbres para ser reconocida con el premio del público del festival, pues a las pinceladas de carga política y mensaje feminista se une que es toda una feel-good movie que cumple sobradamente su objetivo de hacer al espectador un poquito más feliz tras su visionado. Y si además nos regala para terminar un temazo original de Zahara como ese “Marimacho” que suena durante los créditos, qué más podemos pedir.

JAVIER CASTAÑEDA

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