Pros y contras Goya 2025 – Mejor actor de reparto

La 39ª edición de los Premios Goya ya está aquí: en menos de una semana el Palacio de Congresos de Granada acogerá una de las ediciones más abiertas de la historia. En nuestro análisis de las categorías interpretativas, comenzamos con Mejor actor de reparto, una categoría que combina algunos de los actores más galardonados de nuestro cine con novatos en esto de los premios. Antonio de la Torre y Enric Auquer parecen estar disputándose este Goya, sin descartar que salte la sorpresa.

ENRIC AUQUER, por Casa en llamas

3ª nominación / 1 Goya

A favor: Es un paso adelante en su trayectoria como actor, pudiendo presumir de haber logrado 3 nominaciones interpretativas con 3 papeles completamente diferentes entre sí. Con este ególatra niñato al que encarna en “Casa en llamas” logra un equilibro entre patetismo y ternura con el que hubiera sido muy fácil caer en el ridículo. En la escena en que telefonea a su hermana desde el coche tras su ruptura y le pregunta entre lágrimas: “Tu m’estimes?”, Auquer se muestra tan desvalido y frágil que parece imposible pensar que está detrás el mismo actor que nos deslumbró en “Quien a hierro mata” con aquel chungo narcotraficante. También protagoniza la secuencia más desternillante de la película: ese salto en paracaídas en el que vuelve a hacerse la víctima y en el que borda su ansiedad e infantilidad. Además, se enfrenta al siempre difícil reto de tener que cantar, expresando a través de ese “Crema-ho tot” el tormento de su personaje. Enric Auquer es uno de los actores más en forma de nuestra industria y la Academia tiene una buena ocasión para consagrar este momentum.

En contra: Puede que al votante le resulte antipático presenciar en pantalla un permanente complejo de Peter Pan, que pide a su madre y hermana de forma pueril que le planchen la camisa o que reclama la atención constante de su pareja. Además, es el único de los nominados cuya interpretación no es en castellano, algo que suele actuar como desventaja en esta categoría: en 39 años de Goyas, David Verdaguer es el único que ha ganado Mejor actor de reparto con una interpretación en catalán.

ÓSCAR DE LA FUENTE, por La casa

2ª nominación / 0 Goyas

A favor: Ha tenido un año excelente al unir su participación en “La casa” con sus colaboraciones en “El 47” y “¿Es el enemigo?” Llega a la gala con el premio Feroz a mejor actor secundario bajo el brazo, un galardón con un porcentaje de efectividad muy alto: seis de sus últimos ocho ganadores se alzaron después con un Goya. La suya es una interpretación de las metidas para dentro, en la que apreciamos el trabajo de introspección de su personaje y nos permite intuir más cosas de las que realmente se muestran en el filme. En la creación de su Vicente comenzamos viendo a un hombre gruñón, con ese punto aguafiestas cuando se proponen planes, y una relación tensa con su hermano menor. Pero a través de la labor de De la Fuente vamos descubriendo sus aristas. Nos conmueve su narración con ese poso de amargura cuando explica cómo la casa se fue quedando sin uso, y en su tajante sentencia a su hija (“No vendrás”) cuando ésta expresa su deseo de continuar visitando el hogar familiar, subyace el escepticismo del que ha visto con los años que el tiempo pasado jamás retorna. También se luce en el monólogo en el que rememora cómo tomó la decisión de dejar ir a su padre, donde emociona dejando entrever el peso con el que convive desde aquel trascendental momento. Premiar a De la Fuente supone también un reconocimiento a la sensibilidad que irradia la película de Álex Montoya, y es que, como le ocurre al propio actor cuando recibe con incredulidad la propuesta de su hermana de fundirse en un abrazo conjunto, a todos nos sienta bien un abrazo de al menos siete segundos.

En contra: Es el menos conocido de los candidatos y no tiene una trayectoria en cine tan larga como la que llevó a la Academia en el pasado a recompensar a clásicos actores de reparto como Manolo Solo o Julián Villagrán. El hecho de que fuera el único intérprete de la película propuesto en esta categoría facilitó su nominación, pero nos queda la duda de si la hubiera logrado en caso de haber sido inscritos Luis Callejo o Miguel Rellán, dos veteranos que destilan aplomo y eficacia, que están tan bien como el propio Óscar.

SALVA REINA, por El 47

1ª nominación

A favor: Todo un ejemplo de actor currante, que no ha parado de trabajar desde que le descubrimos en un rol trascendental en “La isla mínima” y al que era cuestión de tiempo que le llegara la nominación. Su participación en “El 47” es entrañable, haciendo uso de su tradicional desparpajo y ese hilito de voz que ayudan a sentir simpatía hacia él. Es capaz de resolver escenas de la forma más inesperada, como prueba ese momento en el que los guardias acuden a Torre Baró a investigar las pintadas realizadas en el Ayuntamiento. Reina se muestra como un manojo de nervios, logrando transmitir perfectamente la inquietud y agitación del que puede ser detenido, pero en un instante logra cambiar por completo el tono de la escena, al hacer notar al agente que tiene bajada la bragueta del pantalón con una picardía y sagacidad muy propia del intérprete malagueño.

En contra:  Es un papel muy breve, lo que redunda en ser más plano y esquemático que el resto de personajes de la trama. Además, su desaparición de la película es demasiado brusca y desconcierta al espectador por la forma tan extraña en que ésta es planteada. El hecho de que no haya sido nominado al Feroz elimina sus opciones de premio: ningún actor de reparto ganó el Goya sin haber estado nominado previamente en los premios otorgados por la Asociación de Informadores Cinematográficos.

ANTONIO DE LA TORRE, por Los destellos

15ª nominación / 2 Goyas

A favor: Resulta increíble que aún hayamos podido descubrir matices nuevos e inexplorados en la composición de Antonio de la Torre, un actor omnipresente en los repartos de las dos últimas décadas. En “Los destellos” el malagueño sobrecoge en la piel de ese enfermo terminal que se apaga por momentos. De la Torre no sólo se somete a una transformación física que impacta, sino que modifica su forma de caminar y de hablar hasta un punto que el espectador comparte el ahogo y el agotamiento de su Ramón. En ese hermoso momento en que pasea por el campo junto a su ex mujer, dejándose acariciar por los rayos de sol, nos transmite serenidad y nos hace ser partícipes de uno de esos destellos fugaces de bienestar que nos brinda la vida. Adicionalmente, De la Torre tiene la ventaja de participar en las dos mejores escenas de la película. Una es esa conversación con el equipo de paliativos sobre cómo afrontar el final de la vida. En ella, el malagueño, tan vulnerable, nos conmueve cuando explica que lo que más lamenta es perderse todas las cosas bonitas que le sucederán a su hija en la vida. La otra, cómo no, es ese pequeño instante de felicidad condensado en un precioso baile de salón con Marina Guerola al son de Lola Flores, donde se respira amor y esperanza. La fragilidad y la emoción de De la Torre se quedan grabadas en la memoria, prueba del inconmensurable trabajo del actor, y una de las razones por las que ésta es la mejor película de Pilar Palomero.  

En contra: En contra de lo que cabía esperar, “Los destellos” ha calado entre los académicos menos de lo previsto, como pone de manifiesto esas clamorosas (e incomprensibles) ausencias en película y dirección. Desde que Karra Elejalde se alzó con el Goya por su Koldo de “Ocho apellidos vascos”, llevamos 10 años en los que únicamente han ganado en esta categoría actores compitiendo por cintas presentes en mejor película.

LUIS TOSAR, por La infiltrada

11ª nominación / 3 Goyas

A favor: Contar con él en los repartos es un auténtico seguro de vida, al ser garantía de una solidez y un aplomo inigualables. En “La infiltrada”, pese a que paradójicamente interpreta a un personaje al que apodan El Inhumano, insufla de autenticidad a ese inspector de policía que diseña el plan para penetrar en el entorno más cercano a ETA. Tosar maneja muy bien esa dualidad del personaje, que continuamente da una de cal y otra de arena a Arantxa en la relación entre ambos. Desde ese momento en que a través de su potente voz en off recita las instrucciones principales del plan y enumera las vicisitudes a las que se va a ver sometida su pupila, Tosar funciona perfectamente como referente de la protagonista y conexión con la realidad. Su veteranía le hace salir airoso de un momento difícil como en el que recibe la llamada telefónica del sanguinario etarra, donde sabe disimular y transmitir que la improvisación es realmente espontánea. Pese a la frialdad y sobriedad del rol, se crece en la escena inmediatamente posterior, donde desahoga su rabia propinando un bofetón a Carolina Yuste y en la que el actor gallego deja por fin entrever un resquicio de vulnerabilidad, expresando el miedo que siente a perderla.

En contra: La colección de thrillers que atesora Tosar en los últimos años (“El correo”, “Todos los nombres de Dios”, “Código Emperador”, “Way down”, “Hasta el cielo”) es tan amplia que comienza a resultar difícil diferenciar unos trabajos de otros. Frente a otros compañeros de generación que se caracterizan por ser selectivos en sus elecciones, su amplia presencia en productos alimenticios parece haberle hecho rebajar su aura de actor prestigioso. Además, ni siquiera es la mejor interpretación secundaria de la película: la intervención de ese Diego Anido sádico y aterrador bien habría merecido una nominación en esta categoría.

JAVIER CASTAÑEDA

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