Pros y contras Goya 2024 – Mejor actriz protagonista

El nivel de la categoría de Mejor actriz de esta edición de los Goya es de los que hacen historia. Solamente con algunos de los nombres que se han quedado fuera (Ana Wagener, Blanca Portillo, Kiti Mánver, Bruna Cusí o Lola Dueñas) podría haberse formado otro excelente quinteto que no tendría que envidiar al de cualquier edición. El grupo de nominadas definitivo comprende cinco interpretaciones maravillosas y es una señal de que los grandes personajes femeninos ya no son excepción en nuestro cine. Malena Alterio llega a la gala como gran favorita, pero en este año podemos decir bien alto y sin que suene a cordialidad tópica, que cualquiera sería digna merecedora del Goya a Mejor actriz.

MALENA ALTERIO, por Que nadie duerma

2ª nominación / 0 Goyas

A favor: La expresión “servir coño”, tan popular en los últimos tiempos, parece creada para trabajos como el de Malena en “Que nadie duerma”. El Goya culminaría un año de escándalo, en el que hubiera sido igual de merecido otra nominación en el apartado de secundaria por su increíble trabajo en “Bajo terapia”. Alterio emprende un salto sin red atreviéndose con un papel marciano. Desde el momento en que visita por primera vez a su vecino obnubilada por la embriagadora aria de Turandot y notamos cómo Malena se va poniendo más y más cachonda, nos damos cuenta que su Lucía es singular (desternillante ese “¡me encanta tu nariz!”). La forma en que cuenta al personaje de Sánchez-Gijón “me dijo que se llamaba Calaf” con una mezcla de ilusión, ingenuidad y romanticismo es una muestra de que ya no vemos a la actriz, sino que está poseída por su personaje. Sólo así es posible narrar historias tan rocambolescas como la de la muerte de su madre y que quedemos convencidos de que ella realmente se cree su propia ensoñación. Su interpretación es un ejemplo de creatividad, construyendo con naturalidad y cercanía un personaje desconcertante. Ha arrasado en la temporada de premios, habiendo logrado ganar el Forqué, el Feroz y el CEC. Sólo dos actrices antes de ella han conseguido esta triada de premios en un mismo año (Bárbara Lennie y Nathalie Poza) y ambas culminaron la carrera perfecta con el Goya a mejor actriz.

En contra: La debilidad de su película, a la que se escaparon nominaciones muy factibles como actriz secundaria, guion adaptado o música. En los últimos 35 años, solamente Susi Sánchez consiguió ganar el Goya de mejor actriz representando la única nominación de su película.

LAIA COSTA, por Un amor

2ª nominación / 1 Goya

A favor: Está en una racha espléndida y puede presumir de haber sido sin duda la actriz española de 2023. Tras su victoria en los Goya con “Cinco lobitos” a primeros de año, su lista de estrenos (“Un amor”, “El maestro que prometió el mar” y “Els encantats”) quita el hipo. En la cinta de Coixet borda un papel complicadísimo como esa Nat que deja atrás todo para comenzar una nueva vida, pero a la que sus cicatrices internas condicionarán su comportamiento. En cada visita que hace a la casa del alemán, vemos a una Laia diferente, donde un inicial instinto animal y ventajista va evolucionando y la coraza se abre a medida que aparecen sentimientos de dependencia. Costa maneja el hermetismo en su relación con sus vecinos o el personaje de Hugo Silva, pero también desarrolla sus habilidades de comunicación precisamente ante aquellos que no pueden contestarle, como su perro Sieso o la mujer aquejada de demencia. Después de sufrir con ella en su travesía de emociones y siendo testigos de la tremenda hostilidad que recibe, no podemos evitar sonreír en ese desahogo final cuando afirma con pillería que “tus vidrieras son la cosa más fea que he visto en mi vida”.

En contra: Nadie ha ganado dos Goyas consecutivos en las categorías de interpretación protagonista en los 38 años de estos galardones. Su Nat es un personaje contradictorio, del que no siempre es fácil entender sus reacciones. Además, cunde la sensación de que los recientes papeles de Costa son demasiado similares entre sí, habiendo encarnado de manera consecutiva el perfil de joven que escapa de su ciudad para refugiarse en el entorno rural y que le sirve para encontrarse consigo misma.

PATRICIA LÓPEZ ARNAIZ, por 20.000 especies de abejas

2ª nominación / 1 Goya

A favor: Es el mejor descubrimiento que le ha ocurrido al cine español en el último lustro. Una actriz siempre impecable que ya puede presumir de interpretaciones perfectas como las de “Ane”, “La cima”, “El árbol de la sangre” o “La hija”.  Aquí vuelve a estar inmensa poniéndose en la piel de esa mujer que en plena crisis matrimonial ha descuidado su alrededor y no ha sabido ver por qué Cocó no encaja con otros niños de su edad. López Arnaiz está perfecta tanto en las escenas en que derrocha cariño con sus hijos (con qué delicadeza trata de convencer al personaje de Sofía Otero para que vaya a la piscina) como en las que saca a relucir su dureza ante aquellos que cuestionen su modelo de familia. Mantiene dos duelos de altura con sus compañeras también nominadas Gabarain y Lazkano, donde se luce a base de carácter y raza. Pocas actrices aguantan los primeros planos como ella, y en el tramo final de la película, logra sobrecogernos a través de la expresión de su rostro en esa búsqueda por el bosque.

En contra: Contra lo que podría parecer, el favoritismo de “20.000 especies de abejas” no es en absoluto un aval en esta categoría. La mejor película de la noche no consigue el triunfo en Mejor actriz protagonista desde hace once años, cuando Maribel Verdú se coronó con su madrastra de “Blancanieves”. El año que viene es muy probable que volvamos a verla por aquí, al tener en cartera dos jugosos papeles protagonistas de nuevo bajo las órdenes de directoras, Pilar Palomero y Andrea Jaurrieta, por lo que los académicos contarán con oportunidades futuras para premiarla.

MARÍA VÁZQUEZ, por Matria

2ª nominación / 0 Goyas

A favor: Viene precedida por la Biznaga del Festival de Málaga a la mejor actriz protagonista, todo un talismán que en la última década supuso el preludio de Goyas como los de Laia Costa, Nathalie Poza, Emma Suárez o Natalia de Molina. En “Matria” ofrece una interpretación descomunal, estando presente en todas las escenas de la película y transformándose por completo imbuyendo a su personaje de una fuerza y energía admirables. Vázquez hace humana a una mujer que fracasa en la mayoría de ámbitos de su vida: desde el terreno amoroso, encerrada en una relación tóxica que la lleva a sufrir humillaciones constantes, hasta en la fría relación con su hija, a la que no sabe tratar y hacer ver que no debe seguir el mismo camino que ella. Afortunadamente el guion también da un respiro a su personaje y en las (pocas) escenas alegres como la de la borrachera con su amiga, desborda una vitalidad contagiosa. También es cautivadora su entrañable relación con el señor Pepe: la forma en que consigue que den de baja la línea de teléfono es memorable y la frase con la que devuelve el agradecimiento de su patrón (“¡no se acostumbre, que no voy a vivir siempre!”), todo un ejemplo de retranca gallega. La rabia y el poderío que derrocha Vázquez convierten a su Ramona en una de las mejores interpretaciones de los últimos años.

En contra: Es un personaje que fácilmente puede caer antipático: tiene un carácter endiablado, trata mal a personas que la quieren y tiene un punto soberbio. Además, es una interpretación que siempre transcurre a mil revoluciones por minuto, lo que puede resultar exasperante para algunos votantes. Parece que su película ha quedado muy atrás en el tiempo, hasta el punto de que los CEC y la Unión de Actores se han olvidado de la gallega y la han omitido en sus nominaciones. Además, Vázquez ha perdido hasta ahora todos los duelos directos en la carrera en los que se ha enfrentado con Malena Alterio.

CAROLINA YUSTE, por Saben aquell

2ª nominación / 1 Goya

A favor: Hay pocos trabajos más completos este año que el Carolina Yuste en “Saben aquell”. No sólo está impecable en un papel con puntos dramáticos verdaderamente exigentes, sino que también se atreve con una interpretación casi íntegramente en catalán, y hasta canta. Escuchar en su boca esa preciosa versión del “Amor particular” de Lluis Llach es una delicia y es difícil aguantar las lágrimas durante esa escena con cada uno de sus conmovedores “T’estimo”. En su Conchita está la luz de alguien que hace sentir especial a cada persona con la que habla, está la entrega al sacrificar su propia carrera artística en favor de su marido, está el desparpajo al intercalar expresiones en castellano entre sus diálogos, y por encima de todo está la humanidad y la autenticidad de una actriz que se adueña una película que a priori no era sobre ella. Carolina logra insertar pequeños detalles de forma sutil a su interpretación y está excelente hasta en momentos donde no habla, como al contemplar con fascinación una actuación de Nino Bravo o ese orgullo y satisfacción internos cuando ve al público disfrutar con los chistes de Eugenio. Su papel deja tanta huella que nadie podría discutir un Goya para la morena más guapa de Sierra Morena.

En contra: Asumiendo que el premio a Verdaguer parece ya seguro, es muy infrecuente que una pareja de actores de la misma película acapare los Goyas de interpretación protagonista. Este hito solamente ha ocurrido 3 veces en toda la historia de los premios, y en todos los casos los dúos contaban con la fuerza de formar parte de la ganadora a Mejor película, algo que claramente “Saben aquell” no va a conseguir.  Yuste acaba de ganar el Gaudí a la mejor actriz, un premio que en el último lustro ejerció como una losa sobre actrices como Candela Peña, Lola Dueñas o Vicky Luengo, que no pudieron refrendar en los Goya el premio recibido por parte de la Academia catalana.

JAVIER CASTAÑEDA

Un comentario

  1. Que gran año para las actrices y los personajes femeninos. Mi favorita es Malena Alterio pero cualquiera podria ganar y seria justo. Que decir de las que se han quedado fuera, que tal y como dices podrian llenar un quinteto buenisimo.

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