Pros y contras Goya 2022 – Mejor Actriz de Reparto

Nos encontramos en la cuenta atrás para los Premios Goya que tendrán lugar el próximo 12 de febrero en el Palau de Les Arts de Valencia, y un año más amenizamos la espera haciendo un análisis de sus categorías principales y elucubrando sobre los puntos a favor y en contra de cada uno de l@s candidat@s. Comenzamos el repaso con una de las categorías más interesantes de la noche: Mejor actriz de reparto. Aitana Sánchez-Gijón llega como favorita tras su reciente premio Feroz, pero sus rivales, pertenecientes todas a alguna película nominada en la categoría reina, prometen dar guerra.

SONIA ALMARCHA, por El buen patrón

1ª nominación

A favor: Tiene pocas intervenciones, pero sabe encontrar el tono preciso para que cada réplica se quede grabada en el espectador. La contundencia con que contesta a su marido cuándo éste se pregunta qué significa necesitar aire o la franqueza al expresar que si su esposo dirige la empresa es por herencia familiar, son punzadas de realidad que provocan la carcajada del espectador en cada proyección de “El buen patrón” e introducen el punto de cordura en la alocada sucesión de acontecimientos de la película. Desde que Almarcha protagonizara “La soledad” y fuera ignorada por una Academia que premió a la cinta de Rosales con los galardones de mejor película y dirección, ha construido una carrera interesante a base de papeles muy pequeños, pero en los que siempre sabe dejar su impronta. Almarcha repite en varias ocasiones durante la película que hay algo de lo que no consigue acordarse. El espectador, en cambio, no puede olvidarse de ella tras haber visto películas como “La puerta abierta”, “El reino” o este mismo año “Las consecuencias”: muestras de la capacidad de Almarcha de engrandecer cualquier personaje, una cualidad que siempre debería valorarse en las categorías de reparto.

En contra: Su personaje siempre está a la sombra del de Javier Bardem, en permanente segundo plano y en un rol poco reivindicable como es el de esposa modelo que soporta las continuas infidelidades de su pareja. Forma parte de la película favorita de la noche y esta categoría ha servido tradicionalmente como premio de consolación para que otras cintas puedan tener también su reconocimiento: en la última década solo una película combinó los Goyas de mejor película y de actriz de reparto.

NORA NAVAS, por Libertad

4ª nominación / 1 Goya

A favor: Ofrece la interpretación más rica de las candidatas, repleta de detalles sutiles que forjan la personalidad de su personaje. Borda esa autosuficiencia de mujer pudiente que siente que hace la buena obra del mes al acoger a la hija de su asistenta a casa, pero que a la primera ocasión aprovecha para remarcar las diferencias de clases. Navas sabe manejar con tanta precisión sus diálogos y emociones que, cuando expresa que su empleada “es como de la familia”, nos creemos que realmente está convencida de ello o cuando le explica a su hija que “Colombia es un sitio peligrosísimo”, nos suena a respuesta propia de Miss España de alguien que no sabría situar el país en el mapa. Mención aparte merece la escena en la que se prueba un vestido, en la que en apenas unos segundos deja al descubierto su clasismo e inseguridades. Pero como los ricos también lloran, Nora sabe transmitir la desazón que embarga a su personaje, que todas sus acciones están encaminadas a lograr que su madre no la olvide. En sus lágrimas al comienzo de la película tras comprobar el avance de su enfermedad, en su ilusión infantil al organizar una fiesta de verano con la que intentar recuperarla, y en su rostro luminoso al observar destellos de lucidez en ella, Nora personifica el día a día de todas aquellas personas que sufren los estragos que deja el Alzheimer en sus familiares y lo logra mediante una galería de registros admirable. Navas puede aprovecharse de la división de votos entre los admiradores de “Madres paralelas” y romper los pronósticos coronándose gracias a una interpretación sencillamente perfecta.

En contra: Hasta poco antes de las nominaciones parecía que el reconocimiento interpretativo de su película se lo iba a llevar Vicky Peña, gran actriz aún no reconocida por la Academia y con un papel bombón de cara a las entregas de premios. A diferencia de sus compañeras de nominación, Nora ya tiene Goya, lo que puede inducir a pensar que en el momento del voto, los académicos opten por saldar deudas pendientes y no la tengan en cuenta.

AITANA SÁNCHEZ-GIJÓN, por Madres paralelas

1ª nominación

A favor: Es la oportunidad perfecta de reconocer a una actriz imprescindible: una de las intérpretes más codiciadas en los años 90; una pionera que protagonizó una película en Hollywood junto a Keanu Reeves antes de que otras compañeras de generación intentaran dar el salto, y desde hace muchos años, una de nuestras principales divas teatrales. Por si fuera poco, la Academia tiene la ocasión de agradecer la labor que desarrolló Aitana como presidenta de su institución, a la que dio un impulso innegable y sentó las bases para que los Goya se convirtieran en el gran espectáculo que son hoy. El guion de “Madres paralelas” ofrece a Sánchez-Gijón varias escenas que son carne de premio: en especial ese monólogo de “Doña Rosita la soltera”, en el que, con su perfecta dicción, su cadencia al pronunciar las frases, o la manera de realizar cada pausa, transmite el temple de toda una señora de los escenarios. Aitana sabe hacernos ver con muy pocos detalles el egoísmo de su personaje: cuando llega al hospital y comienza a contar cómo ha ido su casting sin preocuparse por cómo están las niñas recién nacidas, le basta un simple “ah” al escuchar que éstas están en observación para reflejar el hastío y el desinterés que le provoca una situación para la que nunca estuvo preparada. Por si fuera poco, sus recursos le sirven para introducir dentro de su dramático discurso de expiación el alivio cómico más memorable de la película: “yo soy apolítica”. Cuando pronuncia ese mensaje desesperado: “Soy una actriz. Y tengo talento”, podemos sentir que en ese momento no habla su Teresa, sino que es la propia Aitana Sánchez-Gijón quien está dirigiéndose directamente a los académicos, que no deben olvidar que por encima de todo es una actriz maravillosa.

En contra: No nos engañemos: cuando se anunció la participación de Aitana en la película de Almodóvar todos esperábamos un papel más potente que convirtiera esa primera colaboración en algo memorable. El resultado, siendo bueno, no puede hacer olvidar que es un personaje más irrelevante de lo que nos gustaría. Su Teresa desaparece a mitad de película para no intervenir más, e incluso podría haberse llegado a contar esta película sin ella. También nos queda la sensación de que si Pedro escogió a Aitana para este papel es porque Marisa Paredes era demasiado mayor para interpretarla: en la escena en la que se disculpa ante su hija “Se me parte el corazón, yo no quiero ir”, en su tono teatral parece poseída por la propia Marisa.

MILENA SMIT, por Madres paralelas

2ª nominación / 0 Goyas

A favor: Demuestra una versatilidad admirable al ponerse en la piel de un personaje que no puede ser más opuesto a su desquiciante Mila de “No matarás”, por la que la descubrimos el año pasado. Lo que en la película de David Victori era descaro e histeria se convierte ahora en una fragilidad y vulnerabilidad conmovedoras. Milena hace un trabajo instrospectivo con el que logra casi una regresión: verdaderamente parece más joven de lo que es y en sus reacciones celosas logra transmitir un comportamiento casi infantil. No sólo tiene la ventaja de competir con el papel con más metraje de las nominadas, al ser prácticamente coprotagonista, sino que hasta los precedentes la favorecen. Únicamente hay un caso anterior en el que una actriz, tras perder el Goya revelación, volvió a ser nominada al año siguiente. Pilar López de Ayala repitió candidatura tras su derrota inicial y en esa ocasión, los académicos no pudieron resistirse a reconocerla con el Goya.

En contra: Su permanente tono lánguido puede saturar al espectador. En cada duelo interpretativo con Penélope Cruz sale derrotada, y hay escenas en las que la de Alcobendas directamente se la come. En la que debería ser su escena cumbre, cuando descubre la verdad a través de un informe médico, ese “¡pero Ana Manso soy yo!” que exclama nos resulta chirriante y fuera de lugar. Tampoco está a la altura en los reproches a su madre sentadas en la terraza del bar.

JAVIER CASTAÑEDA

4 comentarios

  1. Me encanta leer estos análisis cada año Javi, enhorabuena. Me encanta como recuerdas cada detalle y cómo lo expresas. Dan ganas de volver a ver las películas y apreciar esos momentos que comentas.

    Mi favorita de la categoría es Aitana Sánchez-Gijón, sobre todo al no estar Vicky Peña nominada, a la que echo de menos como candidata.

    También se han quedado fuera la Carolina Yuste de Chavalas o de El cover, y bien podría haber estado nominada por cualquiera de ellas.

    Es cierto que Nora Navas y Sonia Almarcha están estupendas en sus personajes. En el caso de Almarcha me alegro que sea una interpretación de reparto, que apoye al personaje principal, pero precisa en todo momento con su running gag y su serenidad. En el caso de Nora tiene un personaje con más peso en la trama, y una actriz de su talento con un personaje tan bien escrito, aprovecha al máximo cada momento derrochando talento.

    La más floja de la categoría es Milena Smit, siendo una interpretación correcta y que funciona, quizá la hubiera dejado fuera de las categorías por otras interpretaciones realmente de reparto, roza el fraude de categoría, ella palidece en cada duelo interpretativo con Penélope Cruz y sin llegar a estar fuera de tono, me gusta como pronuncia ese ¿qué? en el momento culmen de la película esta lejos de la excelencia de sus compañeras de nominación.

    Aitana está soberbia en cada intervención, sobre todo en ese encuentro con Janis donde tiene la gran frase de la película que bien comentas en el análisis, y dando un punto de vista diferente como madre con esa Teresa que se adueña de sí misma. Pero claro, Aitana donde está absolutamente arrebatadora es sobre las tablas y con el monólogo de Doña Rosita la soltera de Lorca, su territorio absoluto.

    Ganará: Aitana Sánchez-Gijón por Madres paralelas..
    Debería ganar: Aitana Sánchez-Gijón por Madres paralelas.
    No hay que descartar: Nora Navas por Libertad.
    Podría dar la sorpresa: Sonia Almarcha por El buen patrón.
    Debería estar nominada: Vicky Peña por Libertad.

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  2. Qué complicado vaticinar este año!

    Tengo la sensación de que Almarcha, si bien es cierto que su tono es perfecto, se ha beneficiado del efecto arrastre en un papel menor y mucho menos exigente que el resto.

    Aitana es toda una bocanada de elegancia, dicción y presencia. Engrandece cada escena. Yo sí creo que es un papel clave en la disección sobre distintas formas de maternidad y para entender la personalidad de Smit y su especial compromiso hacia su maternidad. El problema es que, como dices, su personaje se desvanece.

    Smit cuenta con la ventaja del tiempo de metraje. Coincido en que su baza está en la ternura de su expresión y lo bien que encaja en la ternura del personaje. Pero yo también percibí esa languidez y momentos menos inspirados.

    Me ha sorprendido y alegrado que hayan tenido tan presente a Nora, en un papel menos vistoso pero tremendamente complejo. Por mí que se lo den a ella o Aitana. Eso sí, la ausencia de Vicky Peña es terrible, ella era la auténtica secundaria a reivindicar este año.

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  3. Sonia Almarcha ha sufrido el efecto patrón. La película ha sido sobrevalorada en la academia y ha sido nominada hasta a mejor pelusa del ombligo. Aunque Almarcha sea una buena actriz y merezca una nominación, no debería llevarse el premio.

    Nora Navas es una de las mejores actrices de nuestro país. Quizá sea la que más merece llevarse el Goya de las cuatro nominadas, aunque ya tenga un premio y sus compañeras ninguno.

    Milena Smit no debería llevarse el Goya (además de que a mí no me gusta) por estar nominada en reparto cuando es claramente protagonista, como Penélope. El personaje de Smit no puede destacar ante una Cruz que hace otro inmenso trabajo.

    Aitana Sánchez-Gijón tiene lo que yo llamo una “nominación de honor” (un poco como Almarcha). Ya le tocaba; muchos años de carrera y de lecciones magistrales de arte dramático. Quizá no sea el mejor trabajo de su vida, ni la mejor de las nominadas, pero me haría mucha ilusión (y creo que así será) que ella ganase el Goya. Solo por la escena del monólogo, ya es merecedora del premio.

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