Pros y contras Goya 2026 – Mejor actriz protagonista

Llegamos a una de nuestras categorías favoritas. Dos vitorianas, dos barcelonesas y una chilena se disputan el Goya de Mejor Actriz Protagonista. Patricia López Arnaiz es favorita para recoger por fin un Goya de forma presencial después de que fuera una de las damnificadas por la edición pandémica celebrada a distancia. El resto de candidatas compiten por películas que no están nominadas en las categorías principales, lo que demuestra que el talento interpreativo de nuestras actrices se hace camino.

SUSANA ABAITUA, por Un fantasma en la batalla

1ª nominación

A favor: Es una actriz sobre la que existía la sensación de que más pronto que tarde iba a llegarle la nominación. Desde su participación en “Patria”, esa serie que ha acabado actuando como la lanzadera perfecta hacia los Goya, la hemos visto encabezando repartos con solvencia en cintas como “Loco por ella”, “Eres tú”, o este mismo año en “Todo lo que no sé”. Su Amaia en “Un fantasma en la batalla” es un papel bombón, que le obliga a asumir dos identidades, viviendo cada día en una amenaza constante a costa de un inmenso sacrificio personal. La Academia ha mostrado querencia hacia las películas que han expuesto distintas realidades del terrorismo de ETA y ha otorgado Goyas en categorías muy relevantes a cintas como “Días contados”, “El lobo”, “Maixabel” o cierta película que se estrenó el año pasado…

En contra: Queramos o no, es inevitable comparar el trabajo que lleva a cabo Abaitua con el que realizó Carolina Yuste el año pasado en “La infiltrada”. Y en este caso, las comparaciones son odiosas. La interpretación de Susana, que cumple sin más, queda empequeñecida ante la fuerza y visceralidad que tenía la extremeña en la película de Arantxa Echevarría. El guion de Díaz Yanes no permite a Abaitua desarrollar suficientemente su personaje, al estar más centrado en un esfuerzo didáctico por comunicar la dura realidad de la época.  Pensar que la Academia va a galardonar por segunda vez a un personaje prácticamente idéntico es una quimera. El precedente más parecido que podríamos encontrar es el año en que Penélope Cruz retomó su aclamado personaje de Macarena Granada en “La reina de España”, y en aquella ocasión, la nominación ya fue su premio.  

ÁNGELA CERVANTES, por La furia

3ª nominación / 0 Goyas

A favor: Uno de esos casos en los que la actriz se echa a los hombros una película y la engrandece. Si el viaje personal de Álex en “La furia” nos produce tanto desasosiego, es mérito principalmente de Ángela Cervantes, que está soberbia al encarnar el sufrimiento y el desgarro de una mujer que no volverá a ser la misma tras ser víctima de una espeluznante agresión sexual. En los gestos de la catalana podemos sentir la vergüenza inicial que siente hasta que decide contárselo a su hermano, así como el malestar posterior al comprobar que la confesión no sólo no resulta liberadora, sino que la reacción de éste contribuye a infectar la herida ya presente. Para el sector de la Academia que combina trabajos en cine y en teatro, la interpretación de Ángela puede ser su debilidad. El hecho de que su personaje canalice su dolor interpretando a Medea sobre las tablas da pie a que la actriz se luzca dejando explotar su ira y supone un brillante homenaje al origen más clásico de la interpretación. Cervantes demuestra ser toda una todoterreno y borda la ansiedad y paranoia que siente en su día a día; la secuencia en la que se deja llevar a través del olfato resulta un prodigio gracias a una actriz en pleno dominio de sus recursos y su rostro cuando reconoce al violador es demoledor. La foto de los dos Cervantes siendo premiados en la misma noche puede ser demasiado tentadora para los académicos. La única vez que una pareja de hermanos coincidió nominada en una misma edición (los Gutiérrez Caba), ambos terminaron la gala fraternalmente premiados.

En contra: “La furia” ha sido uno de los flops en taquilla más sorprendentes del año, logrando una raquítica recaudación de apenas 44.000 euros, por lo que puede perder opciones en favor de películas más populares. Asimismo, la cinta no siempre se lo pone fácil a aquellos que sí la hayan visto: además de asfixiante e incómoda, muestra una fijación por la sangre y las vísceras no apta para todos los estómagos. La película contiene imágenes muy crudas de despiece de animales que seguramente hayan revuelto a más de un académico.

PATRICIA LÓPEZ ARNAIZ, por Los domingos

4ª nominación / 1 Goya

A favor: Sin duda, la actriz más en forma del cine español. Una actriz muy selectiva, que rehúye productos alimenticios en favor de cintas que tienen algo que contar, habiendo conformado una filmografía impecable en los últimos años. Interpretaciones como las de “Nina”, “20.000 especies de abejas”, “Los destellos” o “La cima” bien podrían haberle valido este Goya que roza con los dedos, siendo la única de las nominadas cuyo filme está nominado a Mejor película. Es la cuarta actriz que ha logrado ganar en un mismo año Feroz, Forqué y CEC, tras Bárbara Lennie, Nathalie Poza y Malena Alterio. Todas ganaron el Goya. En “Los domingos”, López Arnaiz alcanza la sublimación de su inmenso talento, construyendo un personaje que se queda en la retina del espectador por su vehemencia y su fuerte personalidad. Patricia sabe perfectamente cuándo ha de insuflar ternura y cariño a su rol, de manera que en las escenas que comparte a solas con su sobrina se respira un amor inmenso y una preocupación sincera por el bienestar de Ainara. En la escena en que ésta le confiesa la idea que lleva un tiempo rondando su cabeza, Patricia transmite el fuerte impacto que le causa la noticia sin ninguna necesidad de gestos sobreactuados y el tono cariñoso y pedagógico que utiliza para responder a las inquietudes de su sobrina es un ejemplo de los matices que es capaz de introducir dentro de una naturalidad pasmosa. Cuando Ainara se pregunta qué puede hacer si la vida no le llena y Patricia replica “cariño, pero es que la vida también es eso” con la sabiduría y madurez propia de quien ha vivido, reluce la capacidad de una actriz de entender perfectamente su personaje. Pero más allá de ese lado más amable, la actriz vitoriana sabe cuándo sacar las garras. El cara a cara que comparte con Nagore Aranburu es una delicia para el espectador, que puede ver cómo el tono suave y conciliador de su tía Maite va variando de forma muy suave tras la primera negativa de la monja. Se va calentando con cada frase hasta terminar en una revelación sobre Ainara que escupe con tal despecho y animadversión que casi notamos sus palabras retumbar en el convento. Cuando López Arnaiz le dice a la madre priora que “mi sobrina tiene una herida”, consigue que notemos cómo esa herida también está resquebrajando la vida de Maite, y es que, al igual que Patricia se echa la película a sus hombros, también su personaje debe solucionar los conflictos familiares en los que su hermano se echa a un lado. Su explosión final ante Ainara, en la que la rabia y la frustración la consumen, es una auténtica master class de interpretación. En esos minutos enérgicos de reproches, quejas y recriminaciones, Patricia alcanza unas cotas de intensidad dramática inigualables, dejándonos con la boca abierta durante todo su monólogo. Ese “¡Quédate!” pronunciado con una desesperación e impotencia desgarradoras apartando su vertiente más racional nos desarma, y redondea una actuación magistral. El Goya sería la perfecta culminación a un lustro de escándalo en nuestro cine y pocas pegas podrían ponerse a un premio como éste. Ya no sólo porque Patricia López Arnaiz ofrezca la mejor interpretación del año; es que actualmente es la mejor actriz de España.

En contra: En contraposición con varias de sus compañeras de nominación, que llevan semanas sin perderse un coloquio o mesa redonda que reúna a las candidatas, Patricia es toda una rara avis en la profesión y no ha aparecido en ningún acto promocional de los Goya hasta después de haberse cerrado los votos. Su poco gusto por las entrevistas o el hecho que viva en un pequeño pueblo alavés, muy alejada de los puntos de decisión de la industria, la convierten en alguien poco proclive a que los focos se posen en ella en un evento tan multitudinario como la gala de los Goya.

NORA NAVAS, por Mi amiga Eva

5ª nominación / 2 Goyas

A favor: Está en auténtico estado de gracia interpretando a esa mujer de 50 años en plena metamorfosis por el deseo de volverse a enamorar. Navas consigue con una naturalidad deslumbrante que nos caiga simpática un personaje que toma una decisión equivocada tras otra y que empaticemos con sus anhelos. La catalana borda ese rol tan contradictorio navegando continuamente entre el drama y la comedia, resonando a interpretaciones tan magistrales como las de Cate Blanchett en “Blue Jasmine” o Diane Keaton en “Annie Hall”. En sus interacciones con Rodrigo de la Serna, está maravillosa al representar esa torpeza y vergüenza de alguien que siente mariposas en el estómago. Cuando el actor argentino la invita a la fiesta de cumpleaños de un amigo, el rostro tan expresivo de Navas refleja un pánico y rubor inicial que van transformándose en picardía y atrevimiento en apenas unos segundos. Nora demuestra igualmente su habilidad para recrear ese tic compulsivo de contar mentiras, introduciendo disparatados embustes como el de su amante portugués con una gracia y un encanto desbordantes. Su Eva le ofrece una ocasión inmejorable de demostrar su galería de amplísimos registros interpretativos y ella saca lo mejor de sí misma como intérprete para reflejar las inseguridades y la vulnerabilidad del personaje. En cada una de sus citas de ligoteo podemos ver a una intérprete diferente en base a cada espécimen con el que se encuentra, pero en todo momento sobresale la chispa y la cercanía de la actriz. Al igual que nos ocurre con su Eva, siempre deseamos que le salgan las cosas bien a Nora Navas.

En contra: “Mi amiga Eva” ha gustado entre los académicos menos de lo que cabía esperar, de manera que la de Nora es la única nominación de la película. Haber perdido las nominaciones de guion (categoría en la que Cesc Gay es especialista) o actor secundario es un reflejo de la debilidad del filme. La propia Navas conoce lo que es llegar a la gala como única representación de su película, puesto que ya le ocurrió en 2013 con “Todos queremos lo mejor para ella”, y aquella ocasión se volvió con las manos vacías. Tampoco ayuda competir con una comedia. El gusto de la Academia por los papeles dramáticos e intensos es tal, que en este siglo tenemos solamente a Maribel Verdú en “Blancanieves” como único ejemplo de papel más ligero con Goya a mejor actriz protagonista.

ANTONIA ZEGERS, por Los Tortuga

1ª nominación

A favor: En una época en la que el problema de la vivienda ocupa el primer lugar en las preocupaciones de los españoles, “Los tortuga” aborda directamente esta cuestión y pone en primer plano la angustia ante el inminente deshaucio del hogar. La humillante visita que realiza la protagonista junto a su hija a un piso en el que todavía vive gente es una escena que removerá conciencias a cualquier votante. En una industria del cine que se ha caracterizado siempre por su compromiso social, reconocer este trabajo es una oportunidad perfecta para que todos reflexionemos acerca de temas tan actuales como la inmigración, la dificultad del acceso a una vivienda digna o la realidad de la clase trabajadora. Zegers aporta la fiereza y el orgullo de esa taxista incapaz de superar la pérdida de su marido, con una honestidad que traspasa la pantalla. Es una actriz que sabe comunicar muy bien y en su mirada y sus silencios entendemos su aflicción y empatizamos con su día a día de supervivencia pura. Pese a su carácter seco y arisco y a su agobio permanente, Zegers logra hacer aflorar la humanidad de su Delia. Cuando vemos como no se atreve a explicar a su madre que se ha quedado viuda, consigue llegarnos muy adentro sin abusar de sentimentalismos. Con la expresión final de su rostro, reflejando esa ternura contenida de quien por fin se permite llorar, nos emociona definitivamente. Antonia goza de prestigio internacional, principalmente gracias a algunos de sus impresionantes trabajos a las órdenes de Pablo Larraín, y premiarla supondría un paso delante de cara a expandir la relevancia de los Goya más allá de nuestras fronteras.

En contra: Es la primera incursión en el cine español de la actriz chilena, por lo que aún carece de los apoyos dentro de la profesión de los que sí gozarán sus experimentadas compañeras de nominación. La película ofrece una visión inhóspita de Barcelona, mostrándola como una ciudad en la que es muy complicado echar raíces. Seguramente no es la imagen sobre la capital catalana que los organizadores de la gala querían lanzar al mundo al escoger la sede de esta 40 edición.

JAVIER CASTAÑEDA

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