Pros y contras Goya 2026 – Mejor actor de reparto

Cada vez va quedando menos para que desde el Centro de Convenciones Internacionales de Barcelona se dé pistoletazo a la 40ª edición de los Premios Goya. Toca repasar la categoría de Mejor actor de reparto, una de las de mayor nivel de este año; sólo con los nombres que se han quedado fuera de la nominación, podríamos formar otro quinteto de candidatos que no desmerecería al actual. Kandido Uranga presenta el Feroz como credencial para ganar el Goya, pero en aquella ocasión no competía directamente con Álvaro Cervantes. Entre ambos podría disputarse el premio, salvo que la fortaleza de «Los domingos» o la veteranía de Miguel Rellán hagan saltar la sorpresa.

ÁLVARO CERVANTES, por Sorda

3ª nominación / 0 Goyas

A favor: Ha sido reconocido con el premio Sant Jordi al mejor actor del año, un galardón que le acerca mucho al premio final: 7 de sus 8 últimos ganadores se hicieron posteriormente con el Goya. Con “Sorda” se ha consolidado como el mejor actor de su generación. Aquellos votantes que valoran los esfuerzos extra de los intérpretes sin duda sabrán reconocer el empeño de Cervantes por aprender lengua de signos, para lo que estuvo preparándose durante un año entero. El proceso seguido por el actor, que no sólo aprendió a signar, sino que también debió adaptar su forma de hacerlo para ajustar los signos a la expresividad propia de su personaje, son muestra del compromiso del intérprete y de su implicación absoluta. Cervantes llena de humanidad a su Héctor, irradiando un amor hacia su pareja que conquista por completo al espectador. El inmenso cariño y complicidad que transmiten en la escena del baile hace que se contagien el buen rollo y las ganas de vivir que emanan. Su interpretación, honesta y sensible, cuenta con momentos tan completos como la escena en la que su hija pronuncia su primera palabra: su expresión de ilusión desbordante deja paso en un instante a una desazón inmediata al caer en que no puede compartir ese momento tan especial con su mujer. Gracias a la convicción y cercanía de Álvaro Cervantes, la Academia tiene la oportunidad de premiar a uno de los personajes más positivos y luminosos del año. Además, la gala se celebra en su ciudad, lo que otorgaría un punto extra de emotividad a su Goya.

En contra: Existe mucha controversia acerca de la categoría en la que ha sido propuesto, habiendo sido considerado como principal por los miembros de los Feroz y el jurado del Festival de Málaga. Cervantes es coprotagonista de “Sorda” y, por ello, algunos académicos pueden verse frenados a votarle como secundario en detrimento de otros compañeros que sí se corresponden con verdaderas interpretaciones de reparto. A sus 36 años, Cervantes es un actor joven frente al perfil tradicional que es premiado en esta categoría, donde la Academia suele reconocer a actores de amplia experiencia vital. En los últimos 20 años solamente David Verdaguer y Raúl Arévalo ganaron el Goya con menos edad que Álvaro.

JUAN MINUJÍN, por Los domingos

1ª nominación

A favor: Protagoniza uno de los indiscutibles momentazos de “Los domingos”. En esa conversación en la que su personaje se dirige a Dios para pedirle que no llame a su sobrina por el camino de la vocación, Minujín demuestra una picardía y perspicacia que conceden el tono perfecto para la escena. El actor argentino sabe encontrar su hueco en una película que no gira en torno a él y aprovecha al máximo sus intervenciones. En la discusión que mantiene con su mujer, Minujín logra transmitir el hastío y el agotamiento de alguien que se siente inferior a su pareja, y escupe los reproches con un tono seco y contundente. También sorprende con su ironía cuando replica en euskera a las sandeces de su cuñado. Juan Minujín busca subirse a la ola de la cinta que emerge como gran favorita de la noche y aprovecharse del efecto arrastre, algo que ya llevó a Salva Reina al triunfo el año pasado.

En contra: El origen extranjero de Minujín limita al máximo sus opciones de victoria. Jamás un actor no español ha triunfado en esta categoría, pese a haber contado en el pasado con nominados tan ilustres como Ricardo Darín, Gael García Bernal, Ewan McGregor o Tim Robbins. Además, se produce la curiosa circunstancia de que por tercer año consecutivo tenemos nominado a un actor por interpretar al marido de Patricia López Arnaiz. Visto el nulo éxito de los dos precedentes anteriores (el imperdonable desplante al Antonio de la Torre de “Los destellos” aún duele), podemos intuir que hay cierto gafe en ese rol.

TAMAR NOVAS, por Rondallas

2ª nominación / 1 Goya

A favor: Se roba la película a base de un talento cómico desbordante que hasta ahora no había explotado. Tamar está divertidísimo como abanderado de la rondalla, rebajando el tono de la película y llevándola a los momentos de humor más puro, logrando levantar carcajadas en los espectadores. Novas consigue que un rol que podría resultar caricaturesco lo sintamos cercano y natural, gracias al corazón y pasión que aporta al encarnar a su Xoel.  En sus interacciones con Carlos Blanco conforma un dúo entrañable donde la contagiosa complicidad que existe entre ambos depara momentos memorables en ese proceso de aprendizaje compartido. Además, el conflicto con su hermano no sólo sirve de premisa fundamental para hacer estallar la trama, sino que a través de esa rivalidad resulta inevitable que nos encariñemos cada vez más con su personaje. Trabajar con Daniel Sánchez Arévalo es una garantía de cara a los Goya, ya que no hay ningún director con más éxito que él en esta categoría: hasta 3 de sus actores de reparto han conseguido la victoria (Antonio de la Torre, Raúl Arévalo, Roberto Álamo).

En contra: A los habituales reparos de los grandes premios hacia la comedia, hay que añadir la anomalía de que la candidatura de Tamar Novas ha sido la única que ha recibido “Rondallas”, tras perder nominaciones tan factibles como las de interpretación revelación o canción original. En este siglo ningún actor ha conseguido ganar en esta categoría representando la única nominación de su película; hemos de remontarnos hasta 1999 para encontrar el Goya de Juan Diego por “París Tombuctú” como último ejemplo.

MIGUEL RELLÁN, por El cautivo

2ª nominación / 1 Goya

A favor: Un maravilloso actor al que en esta última etapa de su carrera le vienen lloviendo los papeles donde lucir su presencia y temple: sus interpretaciones en “La casa”, “Código Emperador” o “La buena suerte” bien podrían haber sido merecedoras igualmente de la nominación. En “El cautivo” está fantástico en un rol que le permite aportar su humanidad y hondura. Su perfecta entonación le convierte en el narrador ideal para la epopeya de Miguel de Cervantes y a través de su Antonio de Sosa infunde la calidez y credibilidad que a veces le falta a la cinta de Amenábar. En ese abrazo final a su joven tutelado y en la mirada amorosa con la que le da su bendición, reluce la sabiduría de un maestro del oficio. Además, el guion le reserva el momento más hollywoodiense de la película y cuando desvela las firmas que desmontan las insidias contra Cervantes logra dar el tono épico que requiere la escena, llegando a conmover. Premiar al veterano actor no sólo supondría un reconocimiento merecidísimo a toda una vida en la profesión; también daría a la Academia una fuente de titulares. Rellán no se conforma con haber batido el récord de mayor tiempo transcurrido entre nominaciones, habiendo regresado a los Goya 39 años después de su primera nominación. A sus 82 años, también se convertiría en el actor más mayor premiado en cualquiera de las categorías interpretativas masculinas, superando con creces los 77 que tenía Fernando Fernán Gómez cuando ganó su último Goya por “El abuelo”.

En contra: La fortaleza de las películas de sus rivales, que han tenido gran aceptación crítica, frente a las duras valoraciones que ha recibido “El cautivo”, acusada de artificiosa y denostada por sus licencias históricas y el contenido queer del filme. De igual forma, Rellán también protagoniza una de las escenas más fallidas de la película: aquella en la que se reencuentra con su sobrino y descubre a qué se dedica.

KANDIDO URANGA, por Maspalomas

1ª nominación

A favor: Premiar a Kandido supondría un reconocimiento por parte de la Academia a la figura de actor de reparto clásico, aquel del que muchas veces no conocemos su nombre, pero cuyo rostro hemos visto en decenas de películas. Su labor ya llamó la atención de la AICE, haciéndose con el Premio Feroz. En “Maspalomas” dota de carisma a un personaje fundamental en el desarrollo de la historia, por los esquemas que rompe al espectador y al propio protagonista del relato. Uranga otorga su punto de campechanía y llaneza a su personaje, logrando que deseemos tenerle de compañero de habitación. Tras los prejuicios iniciales por su presentación como persona ultraconservadora, pronto nos damos cuenta del talante de su Xanti, que no escatima en atenciones hacia todo el personal de la residencia, ya sea ayudando a su compi a realizar los ejercicios de fuerza, o encontrando las palabras precisas para que el auxiliar de enfermería se anime (“aquí necesitamos tu alegría”). Es fácil empatizar con su trabajo, pues el actor vasco aporta una ternura muy singular. Cuando en una de sus últimas apariciones, le dice a José Ramón Soroiz “es muy agradable hablar contigo”, sabemos que esas palabras en boca de un hombre como él son una declaración de amistad sincera y profunda. La suavidad y cariño que emanan de Uranga resulta verdaderamente emocionante.

En contra: Pese a su Feroz, no le ha ido tan bien en el resto de precursores anunciados. Quedó fuera de las nominaciones a los CEC y a la Unión de Actores, una losa que puede resultar difícil de levantar; en los últimos 15 años únicamente Alberto San Juan consiguió hacerse con el Goya de mejor actor de reparto sin haber sido nominado por el Círculo de Escritores Cinematográficos. Tampoco ayuda que sea una interpretación en euskera, al ser esta categoría la más a reacia a las actuaciones en otros idiomas: en 40 años de Goyas, David Verdaguer es el único que ha ganado Mejor actor de reparto con una interpretación en una lengua cooficial.

JAVIER CASTAÑEDA

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