Ranking de las 15 películas españolas más eróticas del 2025

Como novedad en nuestro ranking anual más esperado, hemos ampliado de 10 a 15 películas en una edición un poco más generosa de lo habitual en el terreno sexual.

Estas son las 15 películas españolas más eróticas del 2025 (*películas estrenadas comercialmente en 2025).

**ALERTA SPOILER. EL ARTÍCULO INCLUYE DESCRIPCIONES DE ESCENAS QUE PUEDEN DESVELAR PARTES FUNDAMENTALES DE LA TRAMA**

15. La terra negra, de Alberto Morais. María (Laia Marull) languidece en un ambiente opresivo y hostil cuando irrumpe Miquel (Sergi López), una enigmática suerte de Jesucristo. Entre tanta masculinidad chunga, ella se queda prendada ante ese hombre que disfruta fregando los platos o haciendo arreglos florales. Una noche, le ofrece sus hermosos pechos. Él rechaza la invitación con su habitual templanza. Posteriormente, Marull protagoniza el desnudo integral más comprometido de un actor consagrado este año, y también el más terrible, ya que sucede tras una violación.


14. Jone, a veces, de Sara Fantova. Jone exprime al máximo su juventud, sabedora de que se enfrenta a una inminente complicada situación familiar que le exigirá madurar a marchas forzadas. En su periplo por juergas bilbainas conoce a Olga (Ainhoa Artetxe), con quien protagoniza un buen polvo con sabor a kalimotxo. A destacar el top less de Artetxe en una bonita escena playera capaz de calentar las frías aguas cantábricas.


13. El talento, de Polo Menárguez. Algunos la compararon con Una proposición indecente, por lo que prometía más chicha.
«Nuestro don es follar, así que tenemos que exprimirlo», le dice Juan Pablo Fuentes a Ester Exposito, pero eso jamás sucede… La actriz española con más followers parece seguir a raja tabla esa errónea creencia de que desnudarse resta credibilidad a una intérprete. Tal es así, que el departamento de montaje del film bien merecería una nominación al Goya por su encomiable esfuerzo por evitar un atisbo de pezón durante la escena de piscina (donde al menos sí vemos algun despelote leve de Mirela Balic y otros actores). Por suerte, la secuencia cumbre final deja un desnudo trasero de Expósito que, aunque lejano, demuestra que posee uno de los mejores culos del momento.


12. Quien quiere casarse con un astronauta, de David Matamoros. En una suite de un lujoso hotel de las Vegas, Esteban (Raúl Fernández) observa y fotografía a David (Raúl Tejón) dándose un baño, repitiéndole lo guapo que es. Eso supondrá un chute a su mermada autoestima, rompiéndole definitivamente el corazón. Después vendrá el polvo de su vida, regalándonos Tejón el tipo de plano integral de espaldas que más nos gusta: el que deja asomar los cojones y polla por detrás. 


11. Hamburgo, de Lino Escalera. Mientras se desnuda, Alina (Ioana Bugarin) pregunta a Germán (Jaime Lorente): «¿no me quieres follar?». Ella es prostituta y él conductor de esclavas sexuales en la Costa del Sol. Él se niega (méh). Y es que Lorente, quien ya rehusó desmelenarse como tocaba en Disco, Ibiza, Locomía, vuelve a decepcionarnos con su pacatería. Solo la bella rumana Alina ofrece varios desnudos, destacando uno integral frontal post ducha.


10. Emergency Exit, de Lluis Miñarro. Entre los pasajeros del bus dirigido por un erotómano ilustre como Miñarro encontramos a Jhona Burjack, quizá el hombre más guapo visto en pantalla este año. Ataviado en un abrigo de pieles y unos escuetos slips, atormenta y ejerce de oscuro objeto del deseo del cura plasta interpretado por Oriol Pla. Destaca su blasfémica follada onírica con lamida de dedos impregnados de lefa incluida. Marisa Paredes toca su paquetorro mientras pronuncia la mejor frase del año: «correrse es el acto más puro de libertad».


9. El cautivo, de Alejandro Amenábar. El director chileno suele ser bastante recatado, pero esta vez ha sabido jugar con la tensión sexual entre un joven Cervantes y su captor, el Bajá de Argel. Un suntuoso hammam oriental es el escenario perfecto para tal concupiscente imaginario homoerótico repleto de efebos interraciales, donde el autor de El Quijote es resucitado con un sensual masaje a cuatro manos. La mirada de deseo de Alessandro Borghi (¿se puede ser más jodidamente sexy?) desarma a un no menos seductor Julio Peña, quien regala un desnudo trasero.


8. Siempre es invierno, de David Trueba. Tras ser abandonado en la fría Lieja por Marta (Amaia Salamanca), Miguel (David Verdaguer) encuentra el calor en los brazos de una mujer madura, Olga, interpretada por Isabelle Renauld. Verdaguer se desnuda frente a ella, quien nos muestra generosa sus grandes y suculentos pechos. Ella confiesa que lleva 12 años y 3 meses sin hacerlo, y le preocupa que «se le haya cerrado». Una crema servirá como lubricante para masturbarse mutuamente.
Meses después, Miguel vive un affaire con una chica que encarna la perfección estereotipada: joven y rabiosamente bella. Interpretada por Carla Nieto, la admiramos yaciendo desnuda boca a abajo -de los mejores culos vistos este año- en la cama. Pero en esta dramedia antiedadista, él se da cuenta de que ella no le llena.


7. También esto pasará, de María Ripoll. Lo contrario de la muerte es el sexo, afirma Blanca (Marina Salas), quien tras el fallecimiento de su madre se dedica a follar desaforadamente para tratar de llenar el vacío que invade su desordenada vida. Exmaridos y amantes ocupan su pulsión sexual, aunque la novela original invitaba a mucha más carne en pantalla. Las numerosas escenas sexuales nos revelan poco más que los senos de Salas y algún culete. Incluso Carlos Cuevas (uno de los pollones más aclamados de nuestro cine) esta totalmente desaprovechado.


6. El cielo de los animales, de Santi Amodeo. El impresionante cuerpo de Amanda (Paula Díaz), una misteriosa (y manca) mujer, con su ropa interior dejando entrever sus atributos tras un baño nocturno, deja a Diego (Raúl Arévalo) sin aliento. Tras un polvo frustrado, Diego no podrá borrarla de su cabeza hasta dar con ella y, está vez sí, consumar el acto, convirtiéndose en la mujer de su vida. Ha llovido desde que Arévalo se sacara la polla en Gordos, y aquí solo le vemos el culete en una escena de ducha.
Ante la amenaza de una catástrofe nuclear lo mejor que se puede hacer es follar, y es entonces cuando el film nos deja su mejor sexo, protagonizado por África de la Cruz (desnudo frontal integral) y Claudio Portalo (integral de espaldas), con pillada de la madre de él (una de las mayores putadas que pueda experimentar una persona).


5. La huella del mal, de Manuel Ríos San Martín. Con el cadáver desnudo de una joven arranca esta investigación criminal capitaneada por la agente interpretada por Blanca Suárez, quien evocará sus momentos de pasión con Daniel Grao (babas) en una tórrida composición de montaje que entrelaza trances prehistóricos, música tribal, follada en un coche y momento onanista de la propia Suárez.
Una cueva enmarca el polvazo entre Grao y Aria Bedmar. Apunten ese nombre porque, para los fans de Suárez decepcionados (realmente no enseña gran cosa), la película nos descubre a la gran revelación del año, una belleza salvaje y absolutamente generosa, que no escatima en desnudos.


4. Romería, de Carla Simón. En la evocación onírica a sus progenitores, Carla Simón sorprende con una hermosa escena sexual. Las Islas Cies ejercen de paraíso terrenal, con unos jovencísimos e insultantemente bellos Llúcia García y Mitch correteando desnudos (integrales ambos) por la arena cuales Adan y Eva, desatando su particular verano azul en las transparentes aguas, testigo de la más hermosa carta de amor y homenaje de una hija a la memoria de sus padres y, de paso, de tantas otras vidas truncadas por la tragedia del sida.


3. Gaua, de Paul Urkijo. Ya lo avisó el párroco Marco: la carne es el peor de los pecados. El akelarre final impresiona por su ritual con todas las almas nocturnas follando en una de las secuencias más apabullantes y bellas del año, trufada de desnudos integrales y sexo mágico. Mientras las folladas vuelan (literalmente), la desnuda Kattalin (Yune Nogueiras) se somete a un poder supremo que le devolverá al amor de su vida. Jamás podíamos imaginar que un beso en el culo alcanzaría tal simbolismo, convirtiéndose a la postre en la escena romántica más conmovedora del año.


2. Maspalomas, de José Mari Goenaga y Aitor Arregi. ¡Qué nos gusta un naturismo! Solo los que hemos follado entre sabinares costeros sabemos que lo de Iñaki en el arranque del film, desfogándose entre dunas grancanarias, es sin duda la jubilación soñada. El sexo en la senectud supone una novedad en estos tops anuales, algo que nos alegra sobremanera (pese al rechazo de algunos espectadores). Tras un libertino recorrido por una sauna, un ménage à trois desencadenará el cisma que truncará la vida idílica de Iñaki.
El nutrido apartado sexual se completa con un encuentro con un chapero en la residencia y alguna potente fotopolla (¿se habrá marcado José Mari Goenaga un «Dani de la Orden»?). El veterano José Ramón Soroiz tuvo que reflexionar profundamente si aceptaba este papel, precisamente debido a su grado de exigencia.


1. Aro Berria, de Irati Gorostidi. La película más radical del año no escatima en desnudos integrales en sus extenuantes rituales de sexo tántrico. Entre las imágenes -las más impactantes del año- destacan una explícita sobada de coño, donde el ejecutor presenta una de esas erecciones dolorosas, con el rabo a punto de estallar. Por ponerle un pero al terreno sexual en este estimulante debut, nos hubiese gustado ver en acción carnal a Oliver Laxe, quien interpreta -por cierto, de manera muy creíble- al gurú de la no eyaculación

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