Las categorías de interpretación protagonista en los Goya son seguramente las que en cada edición atraen más titulares, tanto por ser las que reconocen los papeles más visibles del año como por ser generalmente el rincón en el que las estrellas de nuestro cine figuran como candidatos. Nuestra debilidad siempre ha sido Mejor Actriz, que en los últimos años nos ha ofrecido unos quintetos de un nivel interpretativo altísimo y en el que la elección mixta entre el conjunto de los académicos y el gremio de actores ha deparado grupos de nominadas muy equilibrado.
Sin embargo, en este 2025 la categoría parece estar más floja de lo habitual y los mismos nombres se repiten una y otra vez en las quinielas. Desde Cinespain pensamos que es un año idóneo para que los académicos se atrevan con opciones más arriesgadas, recompensando a actrices que, pese a intervenir en películas que están fuera de la carrera, rinden a un gran nivel en sus largometrajes. Ahora que nos encontramos en pleno periodo de votación, aquí van cinco opciones elegibles en la categoría de Mejor actriz protagonista que supondrían alternativas refrescantes:
CARMEN MAURA, por Vieja loca

Aunque hay ganas de volver a ver a Maura en los Goya, casi dos décadas de su última presencia con “Volver”, lo cierto es que su carrera en este tiempo, repleta de películas francesas e iberoamericanas, apenas ha permitido que goce de oportunidades de volver a entrar en la carrera. En este año, su inscripción en la categoría de mejor actriz protagonista llega precisamente por una de sus incursiones al otro lado del charco, pero la participación de J.A. Bayona en la producción de “Vieja loca” convierte a la ópera prima de Martín Mauregui en elegible de cara a los premios españoles.
Maura asume un papel de permanente presencia en pantalla, echándose la película a sus hombros y entregándose al máximo en su rol de anciana demente. La actriz madrileña sabe comprender el tono de la película y clava los excesos de su perturbador personaje. Su increíble expresividad gestual permite que su rostro pueda transitar por múltiples estados de ánimo en cuestión de segundos, como en la escena en la que encuentra a su perro muerto, donde está sencillamente increíble. Es una auténtica gozada explorar la locura de Alicia a través de los cambios de registro de la veterana actriz, que vuelve a demostrar por qué es una de las más grandes. Desde que Macarena Gómez lograra colarse en los Goya por “Musarañas”, no hemos vuelto a ver nominada una interpretación de terror, así que puede que haya llegado el momento de abrazar de nuevo el género.
ALEXANDRA JIMÉNEZ, por Tras el verano

Hemos mencionado muchas veces lo fans que somos en Cinespain de la actriz zaragozana (el año pasado encabezó nuestro ranking de intérpretes españoles sin nominación). La que siempre ha demostrado ser una maestra en el manejo del tempo cómico, supo hacernos ver este año que en drama es igualmente estupenda.
En «Tras el verano», Jiménez demuestra una solidez y credibilidad propia de una todoterreno. Su mirada perdida en los momentos de intimidad con su nueva pareja o ese rostro que se ilumina con una ilusión desbordante al ver al niño a través de una rendija del patio de colegio son sutilezas propias de una interpretación muy precisa. Tenemos claro que tarde o temprano ha de llegar la nominación para la actriz más infravalorada del país. ¿Puede ser éste el año de Alexandra?
MARISA PAREDES, por Emergency Exit

Nuestra añorada Marisa ha sido una de las actrices peor tratadas por la Academia. Papeles tan nominables como los de “Tacones lejanos”, “Petra”, “Frío sol de invierno”, “Tras el cristal” o “Todo sobre mi madre” fueron omitidos por completo por los Goya, de manera que cuando la actriz madrileña nos dejó el diciembre pasado, muchos se sorprendieron al descubrir por las crónicas que sólo contaba con dos míseras nominaciones (una de ellas por su intrascendente papel en “Cara de acelga”).
Su inesperada muerte provocó que dejara una película por estrenar, el disparatado viaje de Lluis Miñarro, por la que sorprendentemente compite como actriz protagonista. Es cierto que pese a lo reducido de su intervención en una película fuertemente coral como “Emergency exit”, Marisa resplandece en cada una de sus apariciones. Además de estar francamente divertida en sus discusiones de pareja con Francesc Orella, con sus réplicas en inglés cuan pija pedante, la vemos gozar y entregarse al deseo, sin complejos. Sin embargo, nuestro momento favorito sin duda es cuando Marisa comparte con los espectadores el álbum de fotos de una carrera impecable y repasa las vivencias con algunos de los cineastas e intérpretes que más han marcado nuestra cinefilia. Ese delicioso guiño autorreferencial conmueve por cómo se convirtió tristemente en una despedida llena de nostalgia y melancolía. En 40 años de Goyas nunca ha habido una nominación interpretativa póstuma. ¿Será la de Marisa Paredes la primera?
MARINA SALAS, por También esto pasará

Si mencionábamos antes el pequeño papel de Paredes en su película, aquí tenemos todo lo contrario. El de Marina Salas es un protagonista absoluto de presencia constante en pantalla, y además, un claro ejemplo de actriz por encima de su película. Salas sabe transmitir la zozobra vital de su personaje y reflejar lo equivocadísima que está. Pese a los fallos en el guion de “También esto pasará”, la actriz catalana hace suyo el personaje, ofreciendo un trabajo profundamente vitalista, irradiando la vertiente más desenfadada y superficial de su Blanca, pero también siendo capaz de romperse en pantalla.
Además, carga a sus espaldas la responsabilidad de asumir una insistente voz en off, con lo que la actriz ha de verbalizar de forma expresa sus sentimientos, y de esta forma, alcanzar una transmisión de estados de ánimo únicamente a través de la voz. Su mérito al salvar algunos diálogos imposibles de la cinta es indudable y la actriz sorprende por su fuerza y su determinación. En una industria que a veces peca de concentrar las nominaciones en muy pocos intérpretes, su elección supondría una apuesta novedosa.
LAIA MARULL, por La terra negra

Laia Marull es nuestra Hilary Swank: una actriz alejada de los grandes focos, con una carrera en la que proliferan títulos pequeños poco relevantes, pero que cada vez que ha llegado a los Goya, lo ha hecho con un trabajo tan contundente que los académicos no han podido evitar rendirse ante su labor y otorgarle un cabezón.
Pero como el talento permanece aunque los proyectos no estén siempre a la altura, Marull ha ofrecido en este 2025 una buena muestra de sus amplios registros en “La terra negra”. La actriz barcelonesa está arrebatadora en un papel que destila dureza como mujer amargada tras haberse visto obligada a regresar al pueblo después de fracasos vitales previos, y resulta fascinante cómo escupe el desprecio y la repulsa que siente hacia sus vecinos.
Una nominación a Laia no solo supondría un reconocimiento a la (muy reivindicable) cinta de Alberto Morais, sino un comeback en toda regla, tras 15 años de ausencia de Marull en la alfombra roja de los Goya.
JAVIER CASTAÑEDA
