
Hoy recopilamos los debuts que más nos conquistaron en su momento y cuyos directores nunca más volvieron a rodar un largometraje. Algunos films lograron un importante éxito. Otros, pasaron más desapercibidos pero dejaron constancia del talento de sus autores.
Estos son 39 directores que nos conquistaron con su debut y no volvieron a dirigir películas:
Alejandro Marín. Te estoy amando locamente (2023). Cinco nominaciones al Goya (ganó mejor canción) que incluían la de su director para el gran sleeper del cine queer español reciente. Tras forjar uno de los cantos a la libertad más bonitos que ha dejado nuestro cine, su director merece nuevos rodajes.
Alejandro Rojas, Juan Sebastián Vasquez. Upon Entry (2023). Sabemos que ha pasado poco tiempo pero, como en el caso de Marín, nos preocupa que dos años después no se haya anunciado un nuevo proyecto para los artífices de un thriller tan estimulante, triple nominado a los Independent Spirit así como a los Goya, donde Rojas y Vásques fueron nominados a dirección novel y por su preciso guion. Un ejercicio rebosante de talento donde también sobresale su dirección de actores, con unos excelsos Bruna Cusí y Alberto Ammann (Biznaga en Málaga).
Álvaro Gago. Matria (2023). La añada 2023 fue definitivamente deslumbrante para los noveles. El tercer hombre nominado al Goya novel ese año fue Gago, cuyo drama gallego nos dejó sin aliento gracias su crítica social y al poderío de su protagonista, María Mázquez, Biznaga en Málaga.
Ana Belén. Cómo ser mujer y no morir en el intento (1991). Allá por el 91, la actriz y cantante Ana Belén se puso detrás de las cámaras con una chispeante comedia y un reparto de lujo (Carmen Maura, Antonio Resines, Tina Sáinz, Juan Diego Botto, Miguel Rellán, Asunción Balaguer…). La película gozó de un notable éxito de taquilla, así que nos encantaría que una veterana de su caché nos sorprendiera volviendo a dirigir.
Andrés Goteira. Dhogs (2017). Con cierta aura de culto, este inquietante thriller cuenta con muchos adeptos (entro los que se encuentra algún miembro de nuestro equipo). El film vivió un notable periplo por festivales.
Antonio Naharro, Álvaro Pastor. Yo, también (2009). Esta comedia romántica convenció a crítica y público. Con 4 nominaciones al Goya (ganó Mejor actriz y canción) y sendos premios interpretativos -Mejor actor (Pablo Pineda) y actriz (Lola Dueñas)- en el Festival de San Sebastián, cuesta creer que, 16 años después, sus directores no hayan vuelto a rodar un largometraje.
Bernabé Rico. El inconveniente (2020). Triple nominada al Goya y ganadora del premio a Mejor actriz (Mánver) y Premio del público en Málaga. Una comedia que encandiló y que destaca por las interpretaciones de Juana Acosta y una colosal Kiti Mánver.
Carlos Molinero. Salvajes (2001). Hace ya 24 años, un debutante llamado Carlos Molinero recibía 3 nominaciones al Goya, alzándose con el de mejor guion por su adaptación de una novela que abordaba el drama de la inmigración. En su potente elenco destacaban Marisa Paredes, Imanol Arias, Manuel Morón y Roger Casamajor. Su juventud y proyección auguraban una fructífera carrera, pero hasta hoy no ha vuelto a rodar largo de ficción.
César Esteban Alenda, José Esteban Alenda. Sin fin (2018). Javier Rey y María León protagonizaron una de las películas más bonitas de este listado. Los hermanos Alenda sorprendieron por lo especial de su propuesta, una preciosa historia amor con fantasía y viajes en el tiempo. Recibió rubros en certámenes como Málaga, así como la nominación al Goya novel.
Chema García Ibarra. Espíritu sagrado (2021). Película de culto que se hizo con la Mención especial en Locarno. Sin duda, una de las conmociones cinéfilas de nuestro cine autoral reciente, de la que muchos aún no nos hemos repuesto. La inclasificable voz de Ibarra debería seguir escuchándose alto en nuestro cine.
Clara Roquet. Libertad (2021). Roquet es una de las guionistas contemporáneas imprescindibles y no decepcionó en su incursión a la dirección de largometraje. Nominada a 5 Goyas, se hizo con dos de ellos, incluido el de Mejor dirección novel. De la remesa de debuts femeninos fuertes de los últimos años (Simón, Echevarría, Funes, Azúa, Palomero…), este es de nuestros favoritos. También es el único que aún no ha tenido continuación.
Daniel Castro. Ilusión (2013). Divertidísima comedia que se hizo con la Biznaga de Plata en Málaga (ZonaZine) y el Premio Especial Feroz. Castro, guionista de algunos de los grandes éxitos de taquilla de la comedia mainstream, sacó petróleo con una minúscula (auto)producción a base de altas dosis de ingenio y un guion para enmarcar. Su peculiar humor merece más.
David Pinillos. Bon appétit (2010). Es del todo excepcional -solo ha sucedido con Pinillos y Raúl Arévalo- que el ganador del Goya novel no vuelva a rodar a los pocos años. Eso sí, Pinillos no ha parado de trabajar en la ficción televisiva, pero muchos esperábamos más películas tras este delicioso melodrama romántico.
David Planell. La vergüenza (2009). Un joven pero consagrado guionista dio el salto al largo con este drama sobre adopciones protagonizado por Alberto San Juan. El film gustó y le otorgó la nominación al Goya novel, así como la Biznaga de Oro a mejor película y guion en Málaga, pero no volvió a rodar.
Estibaliz Urresola Solaguren. 20.000 especies de abejas (2023). La flamante Oso de Plata a Mejor interpretación protagonista y gran arrasadora de nominaciones al Goya (15, de las que tres fructificaron) es reciente y sabemos que tarde o temprano llegará un nuevo anuncio para su directora, pero tal fue su importancia que nos pueden las ansias vivas de novedades. ¡Sin presiones, Estíbaliz!
Gemma Ferraté. Tots els camins de Déu (2014). Cinta experimental naturalista (y también naturista) que retrata a un Judas contemporáneo. Rodada en paisajes naturales, resulta muy evocadora y deja con sed de más trabajos de su directora.
Gorka Merchán. La casa de mi padre (2008). Nada más se supo de su director tras este prometedor debut que narraba el regreso a Euskadi de un empresario amenazado por ETA tras años de exilio. El reparto era de lo más jugoso: Carmelo Gómez, Emma Suárez, Verónica Echegui y Juan José Ballesta.
Gustavo Salmerón. Muchos hijos, un mono y un castillo (2017). Tal fue su detonación que hacemos una excepción y añadimos al listado un documental que, eso sí, contiene toneladas de cine. Ganadora en los Goya, en Karlovy Vary, en los Hamptons o en los Platino, nos descubría a un impagable personaje: Julia Salmerón, madre del director, conocido hasta la fecha por su faceta actoral y quien demostró poseer una mirada única detrás del objetivo. ¡Gustavo, queremos más!
Hammudi Al-Rahmoun Font. Otel·lo (Otello) (2012). Recomendamos encarecidamente a quienes no la hayan visto que la busquen. Solo así entenderán la fascinación que nos produce esta ganadora de la Biznaga de Plata en Málaga, una metaficción que deconstruye la obra de Shakespeare con un ensayo brutal sobre la creación artística y las relaciones de pareja. Tras su debut, Al-Rahmoun se ha centrado en el teatro y la TV.
Jon Mikel Caballero. El increíble finde menguante (2019). Original debut sobre bucles temporales que nos descubrió a una hipnótica Iría del Río. Necesitamos más propuestas tan sugerentes como la de Caballero.
Jorge Naranjo. Casting (2012). La confección de personajes destaca en esta comedia coral cuyo reparto fue premiado en Málaga. Cine dentro de cine en un simpático debut del que yan pasado 13 años sin continuación para su debutante.
Jorge Sánchez-Cabezudo. La noche de los girasoles (2006). Casi 20 años después sigue siendo considerado un thriller modélico que destaca por su magnífico libreto. No en vano, Cabezudo fue nominado tanto en dirección novel como guion. Durante todo este tiempo, ha certificado su calidad en la ficción televisiva con aclamadas series como Crematorio o Nos vemos en otra vida. Muchos seguimos ansiando su segunda película.
Juan Carlos Rubio. Las heridas del viento (2017). Una de esas pequeñas películas desconocidas y que debemos reivindicar. Con Daniel Muriel y Kiti Mánver de protagonistas, abordaba un jugoso secreto familiar. Carlos Rubio ha forjado su carrera en las tablas. De hecho, su ópera prima adaptaba una de sus obras.
Juan Diego Botto. En los márgenes (2022). Es uno de nuestros mejores actores y eso trasladó a su dirección, destacando unos impagables momentos interpretativos con Penélope Cruz, Luís Tosar o el propio Botto. Este rabioso drama social obtuvo 5 nominaciones al Goya, así como una estimable recaudación en taquilla. Por ello, esperamos nuevos proyectos de Botto en la dirección.
Leticia Dolera. Requisitos para ser una persona normal (2015). Simpática y «cuqui» comedia romántica, triple nominada al Goya. Al contrario que en los hombres, son pocas las mujeres nominadas a novel que no han prosperado un segundo largo. Lo cierto es que la actriz y cineasta se ha volcado en las series.
Luis Piedrahita, Rodrigo Sopeña. En la habitación de Fermat (2007). Muy ingenioso thriller que fue capaz de lograr que las matemáticas nos resultaran divertidas. Una pena que sus directores no continuaran su carrera en cine.
María Pérez Sanz. Karen (2020). Este curioso biopic se enmarcaba en el colonialismo africano de principios de SXIX con la cantautora Christina Rosenvinge de protagonista. Muy indie, sugestivo y especial.
Mikel Gurrea. Suro (2022). Notable debut nominado al Goya a dirección novel y Actriz (Victoria Luengo), capaz de abarcar crítica social y la degradación de una pareja con mucha potencia.
Nuria Giménez Lorang. My Mexican Bretzel (2020). Una magnífica restauración de antiguas cintas dejó una película de una belleza hipnótica, premiada en Rotterdam o los Feroz y nominada a 2 Goyas.
Pedro Collantes. El arte de volver (2020). Creemos que esta joya pasó injustamente desapercibida. Macarena García nunca ha estado tan bien, traspasando la pantalla con su triste mirada en este preciso retrato generacional en el que encontramos a algunos de los mejores actores de nueva hornada como Nacho Sánchez, Ingrid García Jonsson o Mireia Oriol.
Raúl Arévalo. Tarde para la ira (2016). De todo este listado es, sin duda, la película más aclamada y gran triunfadora de su edición, con 4 premios Goya que incluían Película, Dirección novel y Guion. Sus rubros de este durísimo thriller negro se extendieron incluso a certámenes de la importancia de Venecia. El propio Arévalo ha narrado el suplicio que supuso dar a luz el proyecto, quizá por eso no ha querido volver a rodar.
Sergi Pérez. El camino más largo para volver a casa (2014). Una propuesta escénica y narrativa que nos dejó con la boca abierta. Su creador impregnó de una fuerte personalidad al duro relato protagonizado por un impresionante Borja Espinosa y actores de la talla de Miki Esparbé y Pol López. Ganó los Gaudi, pero no hemos sabido más de su director.
Sergio G. Sánchez. El secreto de Marrowbone (2017). Con 7,2M€ recaudados, estamos ante uno de los debuts más taquilleros que ha dado nuestro cine. Telecinco depositó su confianza en el guionista de bombazos como El orfanato (por el que recibió el Goya), Lo imposible o la adaptación de Palmeras en la nieve, para un ambicioso proyecto con estrellas internacionales como George MacKay, Mia Goth o Anna Taylor-Joy. Sánchez estuvo a la altura con una solvente intriga familiar, por lo que sorprende que no haya vuelto a hacer nada en cine.
Tristán Ulloa, David Ulloa. Pudor (2007). La incursión del actor Tristán Ulloa junto a su hermano David fue de lo más satisfactoria. El film le dio la nominación al Goya novel y guion adaptado, así como los premios interpretativos en Málaga y Karlovy Vary a Elvira Mínguez, excelsa en este drama en torno a una familia llena de secretos.
