Pros y contras Goya 2025 – Mejor película

Llegamos al final de nuestros análisis de la 39ª edición de los Goya con el repaso a la categoría principal. Quién será la Mejor Película es una de las grandes incógnitas, en uno de los años más abiertos que se recuerdan. La mayoría de los pronósticos se dividen entre «El 47» y «La infiltrada», las dos opciones que más han calado entre el público español en vistas de sus resultados en taquilla. Sin embargo, nada se puede descartar y las otras tres nominadas también tienen mucho que decir. Disfrutemos de la gala, de Granada, y por supuesto, de cine español.

EL 47, de Marcel Barrena

14 nominaciones

A favor: Es indudablemente una de las películas del año, la que ha descubierto a todo un país la desconocida hazaña de Torre Baró y supone todo un retrato de la clase trabajadora y de la dignidad humana. “El 47” nos traslada a un barrio de calles sin asfaltar y escaleras eternas, con unas condiciones de habitabilidad que vistas hoy nos resultan infrahumanas y que supone todo un baño de realidad. Utiliza esa fórmula tan americana de visibilizar la biografía de un pequeño gran héroe anónimo para crear un crowd pleaser de manual, combinando cine social con ambientación histórica. Las imágenes de archivo de la Barcelona de los 70 que inserta con brillantez nos trasladan directamente a los albores de la democracia, cuando las utopías se veían alcanzables. La película es absolutamente bilingüe, reflejando esa saludable convivencia entre lenguas que se produce de forma tan natural en muchas zonas de nuestro país y desmontando el mito de que los subtítulos ahuyentan al público generalista. Al igual que gran parte de españoles, seguramente muchos votantes descenderán de esos migrantes que se trasladaron del mundo rural a las ciudades y contribuyeron a levantar éstas, por lo que a buen seguro sentirán una afinidad especial por “El 47”. Es difícil no emocionarse en momentos como el que las mujeres analfabetas del barrio se atreven a dar el paso e ir a la escuela, al igual que cuando los pasajeros frecuentes del autobús deciden unirse a Manolo en su atrevido secuestro. Si los académicos deciden utilizar su voto como altavoz y trasladar un mensaje al país a través de sus decisiones, elegir “El 47” supondrá una potente proclama por el derecho básico a vivir en condiciones dignas. Y es que como dice Manolo Vital en ese precioso discurso ante un salón de plenos vacío, la dignidad no es algo abstracto, sino que es la lucha por el agua, la luz, la sanidad o la educación pública.

En contra: Seguramente si Marcel Barrena hubiera sido nominado a mejor dirección, “El 47” encabezaría sin tantas dudas los pronósticos de película favorita de la noche. Pero la historia es tozuda y el hecho de que no cuente con su director nominado, es más que un serio contratiempo. “El bosque animado” es la única cinta que ha ganado el Goya a mejor película sin la candidatura de su principal responsable, en un año (1987) en el que los candidatos eran únicamente tres. Desde entonces, ninguna película ha sabido sobreponerse a una losa semejante y conseguir el premio gordo en tales condiciones. La película ha sido acusada de opacar lo que fue una lucha colectiva para concentrar los méritos en un único individuo.

LA INFILTRADA, de Arantxa Echevarría

13 nominaciones

A favor: Los Goya han demostrado en el pasado su gusto por el thriller, con victorias como las de “Celda 211” o “No habrá paz para los malvados”, y éste es de los buenos. Maneja el ritmo y el suspense del género (qué tensión más asfixiante en las escenas en las que Yuste está a punto de ser descubierta) con el añadido del potente conflicto moral de su personaje principal. “La infiltrada” es un perfecto ejemplo de la difícil combinación entre comercial y autoral, que funciona como sólido policíaco taquillero de producción modélica y como documento histórico, evitando caer en maniqueísmos. Llegar a la gala con más de 8 millones de euros recaudados es la mejor carta de presentación posible para una gala en la que sacar pecho del músculo de nuestro cine. “La infiltrada” cumple el doble objetivo de exponer con crudeza a nuevas generaciones un capítulo muy oscuro de nuestra historia reciente y a la vez transmitir un halo de esperanza cuando, echando la vista atrás, adquirimos consciencia de que todo aquello quedó felizmente atrás, y el país ha sabido evolucionar. Con su coronación como mejor película del año, la Academia lanzaría un mensaje de reconciliación y de homenaje a esos héroes anónimos que el cine ha hecho tanto por reivindicar.

En contra: Ha llovido mucho desde la victoria de “Dias contados”, la película de Imanol Uribe que se adentraba de lleno en el entorno de ETA. En estos 30 años, la Academia ha ignorado cintas como “Yoyes”, “El lobo”, “Todos estamos invitados” o “Negociador”, que pese a sus ambiciones artísticas fueron excluidas de Mejor Película.  La última cinta que accedió a la categoría reina tratando el conflicto vasco fue “Maixabel”, pero la Academia acotó sus méritos a las categorías interpretativas. ¿Ocurrirá lo mismo con “La infiltrada”?

SEGUNDO PREMIO, de Isaki Lacuesta y Pol Rodríguez

11 nominaciones

A favor: Haber sido la escogida para representarnos en los Oscar demuestra que tiene acreditado un núcleo de apoyo en la Academia cuya fortaleza no debe desdeñarse en un año tan apretado como éste. De las 6 últimas ganadoras del Goya a mejor película, 4 de ellas nos representaron en la aventura americana, lo que demuestra que existe mayor correlación de lo que se suele pensar. “Segundo premio” juega a algo inédito en nuestro cine al rendir tributo a la relevancia cultural y emocional de Los Planetas optando por la leyenda y la fabulación, a través de un viaje onírico en el que el espectador nunca sabe qué es real y qué no. El complejo triángulo que forman Jota, Floren y May depara emociones reprimidas (mención especial a ese brillante momento en la que la bajista propone al cantante adivinar lo que está pensando) y bloqueo creativo, con esos altibajos en los encuentros entre Daniel Ibáñez y Cristalino, inmersos en una espiral de autodestrucción a causa de las drogas. Ideas visuales tan envolventes como las siluetas de Jota y Floren difuminándose y mezclándose hasta convertirse en un solo cuerpo combinación de los dos, se quedan en la mente del espectador. “Segundo premio” ofrece la experiencia más sensorial del año, que permite captar la esencia del grupo indie y la profundidad de los vínculos entre sus miembros. En la industria son bien conocidas las enormes dificultades que ha tenido este proyecto para salir adelante, desde aquella preproducción inicial a cargo de Jonás Trueba. Su gran acabado final supone un mérito extra, y puede que para la profesión sea un motivo más para reivindicar la cinta. Además, la celebración de la gala en Granada parece hecho a medida para que triunfe una historia tan pegada a la ciudad nazarí. Y es que, como se expresa en la propia película, “¿qué tiene Nueva York que no tenga el Sacromonte?” Que sus 3 protagonistas puedan juntarse el sábado en la ciudad en la que empezó todo y recrear el abrazo conjunto con el que cierra la película, es una imagen verdaderamente tentadora.

En contra: Es la única de las candidatas que no ha logrado la mención a mejor guion, un lastre que puede resultar decisivo. En toda la historia de los Goya, solamente “La soledad” consiguió convertirse en la vencedora de la noche a pesar de no tener su guion nominado. “Segundo premio” es a todas luces una película experimental y pretenciosa, que va en contra del estilo de cine que la Academia viene reconociendo en los últimos años, donde las apuestas más comerciales y orientadas al público se han llevado el gato al agua sobre propuestas más autorales y menos convencionales. Durante todo su metraje sobrevuela la impresión de que la película no sabe bien lo quiere contar, y su estilo anárquico resulta desconcertante.

CASA EN LLAMAS, de Dani de la Orden

8 nominaciones

A favor: Pese a que la comedia es un género históricamente maltratado en los premios, los académicos españoles han demostrado tener muchos menos prejuicios hacia tal género: “Campeones” y “El buen patrón” son dos ganadoras recientes que pasaron por encima de opciones puramente dramáticas. “Casa en llamas” tiene su fortaleza en ese conjunto de actores que funciona como un reloj y que juntos se crecen hasta componer un engranaje perfecto. Sus personajes rezuman excentricidad y narcisismo, pero siempre se sienten vivos e imperfectos. En la que es la mejor película teatral del año sin provenir de ninguna obra de teatro, el espectador disfruta de ser testigo de la autodestrucción de esta familia y del siempre gozoso aireo de trapos sucios. El sarcasmo presente en sus diálogos otorga gran dinamismo a la trama, que asume ese costumbrismo de salón al más puro estilo de los taquillazos que el cine francés exporta cada año. Por supuesto también sabe tocar la fibra más sensible, y el vodevil deja espacio para un tramo final verdaderamente emotivo, que nos recuerda los continuos sacrificios que nuestras madres han hecho por su familia. Cuando Emma Vilarasau dice entre sollozos “Yo ya lo sabía, pero es que os necesito” no podemos evitar conmovernos. Además de su gran funcionamiento en taquilla, convirtiéndose en todo un sleeper veraniego que alargó su permanencia en la cartelera durante meses, ha tenido una recepción increíble en su llegada a Netflix, donde aún se mantiene en el top 10 de películas más vistas de la plataforma. Por si fuera poco, en la temporada de premios hemos tenido el hallazgo de los discursos de Eduard Sola, que han funcionado como el mejor baluarte de la película y han contribuido a que el interés por la cinta aumente.

En contra: “Casa en llamas” cuenta con alguna decisión de guion un tanto caprichosa (todo lo relacionado con la yaya) y peca de estereotipos en el diseño de algún personaje masculino. Reírse de los ricos está empezando a convertirse casi en un género propio, pero tenemos demasiado cercano el éxito de “El triángulo de la tristeza” como para que este desmantelamiento de la clase pija catalana nos impresione. Si echamos la vista atrás a la filmografía de Dani de la Orden, observamos que sus 10 largometrajes previos obtuvieron un total de 0 nominaciones a los Goya, lo que es un síntoma de que el director barcelonés no engrosa la lista de favoritos de la Academia. La película debería ser aupada por la rama catalana de la Academia para tener opciones de éxito, pero parece que “El 47” le ha comido el terreno, como quedó patente en los Gaudí, donde la cinta de Marcel Barrena la superó en la categoría de Mejor Película.

LA ESTRELLA AZUL, de Javier Macipe

8 nominaciones

A favor: Ser una de las películas más mágicas y especiales que hemos visto en nuestro cine en mucho tiempo. La fascinante recreación del viaje físico y emocional de un cantante zaragozano en los años 90 está narrada con una delicadeza y melancolía tales que es muy difícil no caer rendido ante ella. En su primera mitad, cercana al documental, nos conquista el viaje en el que se embarca su protagonista a la provincia argentina de Santiago del Estero. La inmersión que logra la película en el día a día de la familia Carabajal ejerce en el espectador el mismo efecto que al propio Mauricio, quedando deslumbrado por la autenticidad de ese folklore tan bien presentado. En esas jornadas de aprendizaje vital, la película exhibe una humanidad desbordante logrando algo tan complicado como es saber captar el alma de un pueblo y sus gentes. Sin embargo, la película también es capaz de descolocarnos y en un audaz giro en su segunda mitad, se adentra en un juego metanarrativo inesperado (y muy arriesgado). Los recursos expresivos que maneja, que incluyen ruptura de la cuarta pared y elementos oníricos, la convierten en una película tremendamente evocadora y sugerente. No se nos ocurre ninguna escena más rompedora este año que aquella en la que Mauricio anticipa a un funcionario del Ayuntamiento lo que va a ocurrir tres escenas después. La película de Javier Macipe es una insólita ópera prima que refleja como pocas veces hemos visto el proceso de creación artística y el poder sanador de la música. “La estrella azul” es un pequeño milagro, y seguramente, quien más merece el Goya de mejor película del año.

En contra: Tuvo su estreno comercial el pasado febrero, (no recordamos una época tan temprana en ninguna otra peli ganadora), a lo que hay que añadir que su presentación tuvo lugar en el Festival de San Sebastián ¡de 2023! Tanto tiempo transcurrido puede provocar que la película haya llegado agotada después de año y medio de recorrido incansable. El Premio Días de Cine, único precursor en el que “La estrella azul” ha salido victoriosa, se antoja poco botín para aspirar al Goya: tenemos que remontarnos a 2010 (el año de “Pa negre”) para encontrarnos una ganadora del Goya a mejor película sin haber vencido ni en Forqué ni en CEC. Además, pese a que el biopic musical es un género muy poco explorado en nuestro país, ha tenido la mala suerte de tener competencia directa con otra película de ese perfil.

JAVIER CASTAÑEDA

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