El premio Goya al mejor largometraje iberoamericano debería servir, sobre todo, para visibilizar cinematografías que tienen más dificultades para estrenar en nuestro país. Se entrega desde la primera edición de los premios (bajo distintas denominaciones) y solo faltó en la tercera. Así, ya son 37 las películas que han ganado en esta categoría y, si ampliamos la perspectiva, hasta 144 han sido nominadas a lo largo de la historia. Es cierto que el palmarés está dominado de manera abrumadora por Argentina, precisamente el país con mayor facilidad para distribuir en España. Cosas de los premios: muchas veces gana lo que ya está visibilizado. Sin embargo, a veces se cuela algún descubrimiento interesante. En este artículo repasamos las cinco nominadas de este año, algunas más conocidas, otras menos, pero todas con algún motivo de interés.

Aún estoy aquí (Ainda estou aqui, Walter Salles. Brasil)
Una que no necesita tanto esa visibilidad de los Goya es la brasileña Aún estoy aquí, que juega en una liga distinta a la de sus competidoras. Dirigida por Walter Salles, acumula tres nominaciones a los Oscar, incluida la de mejor película del año (además de actriz protagonista y película internacional). Basada en las memorias de Marcelo Rubens Paiva, narra las vicisitudes de una familia izquierdista durante la última dictadura militar en Brasil.
Lo primero que destaca es el esmero en cada detalle. Desde la precisa fotografía de Adrian Teijido hasta el impecable trabajo en arte, vestuario y maquillaje, todo contribuye a la credibilidad de la ambientación de época.
Muchas películas han tratado las atrocidades de diversas dictaduras y Aún estoy aquí se mueve bien en ese terreno. Sin embargo, también corre el riesgo de caer en lugares comunes, algo que le sucede en varios momentos. Un acierto de Salles es mantener siempre el punto de vista de Eunice Paiva, algo que ocurre durante todo el metraje, pero que es especialmente significativo en ese tramo central: desconocemos tanto el destino del marido como lo que ocurre en casa con los hijos. Una decisión fundamental que deja espacio para la imaginación del espectador.
Aunque es el tramo inicial el más logrado del film. Funciona como presentación, pero también contiene lo fundamental del film. Ahí tenemos a esa familia feliz (quizás demasiado, en un exceso común es este tipo de film para provocar la empatía del espectador) que trata de resistir la oscuridad exterior. Es imposible no trazar paralelismos con la Brasil de Bolsonaro. La película ofrece así una doble lectura: la política, sobre las heridas de todo un país, y la personal, sobre el impacto familiar de la desaparición de un ser querido.
A pesar de sus virtudes, la película incurre en ciertos vicios que la acercan a ser «una más» antes que ser memorable. Además de los tópicos, en varios momentos Salles explica con diálogos lo que ya ha mostrado visualmente, una falta de confianza en el lenguaje cinematográfico que resulta imperdonable. Con todo, ofrece destellos de gran cine, como ese en el que la resistencia comienza por no dejar que los fascistas nos quiten la sonrisa.
Estreno en cines: 21 de febrero
El lugar de la otra (Maite Alberdi. Chile)
También basada en hechos reales y ambientada en el siglo pasado (un par de décadas antes), El lugar de la otra es la primera incursión en la ficción de Maite Alberdi, directora consagrada en el documental que el año pasado ganó este mismo premio con La memoria infinita. Si antes mencionábamos que el primer paso para una película de época es resultar creíble en su acabado visual, aquí encontramos un punto débil: el film luce un aspecto algo televisivo.
Más allá de eso, Alberdi elige una historia de obsesión y liberación femenina que guarda cierta similitud (salvando distancias) con la española Salve María. En este caso, el viaje de la protagonista es hacia la liberación. Su vía de escape de la opresión no es la más ortodoxa, pero sí efectiva. El lugar de la otra es una película irregular, con momentos de lucidez combinados con otros más torpes, aunque con más profundidad de la que parece a simple vista.
Disponible en Netflix
Memorias de un cuerpo que arde (Antonella Sudasassi Furniss. Costa Rica)
Desde Costa Rica llega Memorias de un cuerpo que arde. “Esta película es la conversación que nunca tuve con mis abuelas”, dice su directora, Antonella Sudasassi Furniss. Es inevitable pensar en Las novias del sur, el documental de Elena López Riera, donde la directora afirmaba: “Hago a otras las preguntas que no me atrevo a hacerle a ella” (en referencia a su madre). No es casualidad que coincidan dos películas en las que mujeres actuales miran al pasado para entender de dónde vienen y cómo han llegado al presente. La diferencia es que, mientras en la película de López Riera las protagonistas muestran su rostro, en la de Sudasassi Furniss estas mujeres aún no están preparadas para hacerlo.
Para resolverlo, la directora opta por un recurso arriesgado: superponer los testimonios reales de las protagonistas a imágenes en las que una actriz de 65 años que encarna a otra posible mujer que pudo vivir esa represión. Así, se establece un diálogo entre imagen y sonido que funciona bien en algunos momentos, pero no siempre lo hace. Sin embargo, logra dar voz a una generación de mujeres que vivieron sometidas, asustadas y cohibidas, mostrando cómo ellas y sus descendientes aún luchan por superar ese legado.

Estreno en cines: 21 de febrero
Agarrame fuerte (Ana Guevara, Leticia Jorge. Uruguay)
Seguimos con películas dirigidas por mujeres, en este caso las uruguayas Ana Guevara y Leticia Jorge. Ya adelanto que Agarrame fuerte es mi favorita entre las nominadas de este año.
El film arranca de manera abrupta con el velatorio de una mujer joven, llorada por sus amigas y familia. Esa primera parte capta con naturalidad el desconcierto ante una pérdida prematura, sin caer en dramatismos innecesarios.
Pero es a partir del minuto 20 cuando la película despega y se convierte en un hermoso canto a la amistad. La ruptura llega cuando una de las amigas viaja al pasado, a un recuerdo de diez años atrás, en un fin de semana de felicidad compartida. Adela transita por ese recuerdo con la conciencia de que nunca volverá a vivir algo así con su amiga, mientras Elena no entiende por qué Adela llora mientras le dice que la echará de menos. Estas fugas mágicas, tan bien integradas, hacen tan especial a esta película, que brilla en su atención a los detalles y pequeños gestos. Agarrame fuerte trasciende gracias a su sencillez.
Sin fecha de estreno confirmada
El jockey (Luis Ortega. Argentina)
Cerramos el repaso con otra película que también se mueve en un estado de extrañamiento constante, aunque de manera muy distinta. El jockey es la propuesta argentina de este año, dirigida por Luis Ortega, quien se aleja del tono de El ángel para ofrecer un film con un peculiar sentido del humor y un desafío constante al espectador.
El tema de la identidad sirve como hilo conductor de esta obra desconcertante, que cierra una selección variada en la que, como siempre, habrá películas más visibles que otras, pero todas con algo que aportar al panorama del cine iberoamericano.
Estreno en cines: 30 de mayo
