Pros y contras Goya 2025 – Mejor dirección

La categoría de mejor dirección es una de las más fascinantes de la noche. Por primera vez se da la curiosa circunstancia que 3 de las candidaturas no están presentes en mejor película; una arriesgada e insólita elección de la Academia que ha sabido reconocer con ello a algunos de los autores más relevantes de nuestro cine. En principio, el Goya parece estar entre Arantxa Echevarría y el dúo Lacuesta-Rodríguez, pero se prevé emoción hasta el último instante. Repasamos a continuación los pros y los contras de cada candidatura:

PEDRO ALMODÓVAR, por La habitación de al lado

12ª nominación / 3 Goyas

A favor: Consolida la depuración de ese estilo artístico desarrollado durante la última década, hasta llegar a un nivel exquisito en la composición de los planos y el apartado visual de sus películas. Los encuadres que logra convierten cada plano en una expresión pictórica (algunos de manera literal, como la traslación del cuadro “El mundo de Christina” al segmento de Victoria Luengo) y deja claro que estamos ante la obra de un virtuoso de la estética. Consigue también desarrollar una atmósfera en la que habita la intimidad y la emoción en toda la relación entre sus dos protagonistas, que depara momentos ciertamente bellos e intensos. Aunque en esta ocasión las conversaciones fluyan en inglés, Almodóvar continúa interesado por las relaciones humanas, centrándose en desarrollar la hermosa amistad entre Martha e Ingrid, que brillan como dos de los mejores personajes de esta reciente fase del director manchego. En esta ocasión, lleva al primer plano un tema que le obsesiona como es la muerte, que está presente a lo largo de cada minuto de metraje, pero siempre con un poderoso discurso en pro del derecho del ser humano a decidir sobre cómo morir, con una profundidad y hondura apabullantes.

En contra: Cada vez resuenan más las críticas a la escasa naturalidad de los diálogos en las últimas películas de Almodóvar, en las que ya se ha perdido definitivamente aquel costumbrismo de sus primeras etapas, transformándose en un universo austero donde sus personajes sofisticados han pasado a hablar con un tono solemne y rígido. Tampoco convencen los flashbacks, que se sienten como pegotes desdibujados de la historia principal que poco aportan al conjunto, o momentos discursivos como el de John Turturro, que nos traslada a lo peor de “Madres paralelas”. No debemos ocultar que la carrera internacional de “La habitación de al lado” en materia de premios ha resultado ser decepcionante, pese a que tras conseguir el León de Oro prometía ser la oportunidad perfecta para que Almodóvar asaltara los Oscar. La anterior ocasión que un cineasta español estuvo nominado aquí después de haber ganado uno de los 3 festivales más importantes del mundo es muy reciente: hace dos años el Oso de Oro a “Alcarràs” no sirvió de nada a Carla Simón para hacerse con el Goya.

AITOR ARREGI y JON GARAÑO, por Marco

3ª nominación / 0 Goyas

A favor: La disección que llevan a cabo de un terrible engaño está planteada de lo más original. Desde que la claqueta que se muestra al inicio nos introduce en el juego de metaficción de los Moriarti, somos testigos de una historia fascinante de múltiples capas que consigue hacernos entender las motivaciones de ese embustero sobre el que gira toda la cinta. El enfoque de Arregi y Garaño opta por algo tan singular en un biopic como el mezclar momentos ficcionados con escenas reales del personaje. Ocurre algo similar con la plasmación de ese insólito coloquio con Javier Cercas, en la que los encendidos insultos que le propina un hilarante y patético Eduard Fernández se insertan con las escenas auténticas de aquella entrevista con el escritor. El dúo de directores ofrece un trabajo absorbente, con algunos movimientos de cámara fascinantes como ese travelling circular que precede a la confesión de Marco y que nos envuelve en esa espiral asfixiante de mentiras dejándonos con la boca abierta. Los directores demuestran de nuevo su buen tino para desarrollar historias reales (tras “Handia” y “La trinchera infinita”) pero, en esta ocasión, ese punto retorcido y perturbador que inyectan a la narración sin duda juega a favor y consigue embaucarnos al más puro estilo Enric Marco.

En contra: El descomunal trabajo de Eduard Fernández parece haber devorado a la película de cara a los Goya, que se quedó sin nominaciones tan factibles como montaje, música, actor/actriz de reparto o, por supuesto, película. Únicamente existe un precedente de un ganador en esta categoría sin que tuviera nominación en la categoría reina: el José Luis Garci de “Asignatura aprobada”, que ganó en la segunda edición de los premios, cuando los Goya eran algo muy diferente a lo que se han convertido hoy. El hecho de que no fuera la escogida en la preselección para el Oscar, pese a que partía como favoritísima, es otra evidencia de que “Marco” no ha logrado el respaldo de los académicos que cabría haber esperado.

ARANTXA ECHEVARRÍA, por La infiltrada

2ª nominación / 1 Goya

A favor: Rompe todos los prejuicios al enfrentarse a un género tradicionalmente masculino y salir victoriosa del reto, cuidando al milímetro la puesta en escena y retratando con agudeza el San Sebastián de los años 90. Sin que puedan acusarla en absoluto de equidistancia, al no escatimar evidencias de la locura macabra de ETA, Echevarría se reserva varios guiños críticos hacia la Policía, al mostrar el machismo latente en el cuerpo y reflejar la ambición de sus dirigentes, que parecen más preocupados por que la Guardia Civil no se apunte el tanto que por avanzar en la lucha antiterrorista. La mirada de la cineasta bilbaína logra tanto momentos de gran intimidad, como los que viven la agente infiltrada y Kepa en ese piso compartido, como otros de una tensión asfixiante, como en ese control de tráfico aleatorio que puede echar todo el plan a perder. El ritmo que la directora imprime a la película va de menos a más, consiguiendo que el espectador se mantenga pegado a la butaca durante todo su metraje. Echevarría es un exponente más del catálogo de fabulosas directoras que han explosionado en los últimos años y que han marcado una increíble racha de siete victorias femeninas consecutivas en la categoría de dirección novel. Sin embargo, hasta ahora ninguna de esas “directoras revelación” ha consolidado su irrupción con el Goya a mejor dirección, por lo que una victoria de Arantxa mandaría el potente mensaje de que la Academia no sólo otorga a las directoras el premio novel de consolación, sino que esta nueva promoción entra en la primera división con todos los honores. Echevarría ha demostrado con creces su versatilidad, siendo capaz de llevar adelante tanto comedias comerciales de encargo como dramas intimistas. Además, es una de las personas en la industria que más interiorizado tiene la necesidad de una buena campaña de promoción para el éxito de las películas, entregándose al máximo en los innumerables coloquios con el público en los que ha participado. En años tan igualados como éste, el factor personal puede marcar la diferencia, y es que, ¿acaso hay alguien al que no le caiga bien Arantxa Echevarría?

En contra: Éste no es un proyecto tan personal como lo fueron “Carmen y Lola” o “Chinas”, donde la directora vasca diseminaba algunas de sus experiencias personales, así que tal vez la Academia prefiera esperar a reconocerla con otro proyecto más “marca Echevarría”. Los cinéfilos más jóvenes habrán echado en falta un mayor contexto histórico en la película de cómo era la realidad de ETA, pudiendo resultar una aproximación algo superficial.

ISAKI LACUESTA – POL RODRÍGUEZ, por Segundo premio

2ª nominación / 0 Goyas – 1ª nominación

A favor: El imaginario visual que desarrollan Lacuesta y Rodríguez, tan osado y sorprendente. Su trabajo es un auténtico canto a la creatividad que funciona como un viaje psicodélico donde hay momentos tan desconcertantes como ese avión que se convierte en discoteca o ese cocodrilo en Nueva York frente a Cristalino. Su labor de dirección crea una atmósfera magnética, en la que no hay tabúes al mostrar un ambiente tóxico por el efecto de las drogas en los protagonistas, evitando juzgarlos y hasta se atreven a insertar un chiste políticamente incorrecto al respecto (ese “Vamos a destinar la recaudación del concierto a la lucha contra la droga” que proclama Jota para arrancar las carcajadas de su público). También toman la llamativa decisión de subtitular las canciones de la película, que ayudan al espectador a vivirlas con más fervor y favorece la comprensión de los mensajes lanzados por el grupo a través de su música. Es bien conocido el drama personal que sufrió Lacuesta durante la gestación de la película y que le impidió estar presente durante casi todo el rodaje, teniendo que controlar la producción a casi 1.000 kilómetros de distancia. La votación de los premios por parte del propio sector también tiene un inevitable componente personal, por lo que muchos académicos pueden sentir un grado adicional de empatía hacía el director de Girona, y utilizar su voto como un reconfortante gesto de apoyo a Isaki. 

En contra: Nunca ha ganado una pareja de directores el Goya a mejor dirección, pese a los varios intentos del clan Moriarti en las diversas combinaciones entre sus miembros. La potencia del nombre de Isaki es tal que el pobre Pol Rodríguez ha quedado totalmente opacado en la campaña de la película y es probable que muchos académicos se enteren de que él también está nominado en el momento en que se encuentren frente a frente con la papeleta. Puede que la idea de premiar un trabajo compartido sin conocer a ciencia cierta la labor concreta realizada por uno y otro director no satisfaga a muchos votantes. Además, su propuesta es la más inclasificable de los candidatos, provocando que la película genere tantas pasiones incondicionales como odios acérrimos, lo que dificulta que acabe recopilando el consenso de un cuerpo de votantes tan numeroso.

PAULA ORTIZ, por La virgen roja

3ª nominación / 0 Goyas

A favor: La potencia de la historia de Hildegart ha impactado a numerosos espectadores que no conocieran uno de los capítulos más terroríficos de nuestra historia. La película se ambienta en un periodo tan poco tratado en nuestro cine como es la II República, consiguiendo una gran recreación del Madrid republicano. La cinta permite contextualizar el conflicto emocional del personaje principal dentro del convulso movimiento político de la época, posibilitando al espectador trazar paralelismos con la causa feminista en la actualidad. El doloroso rosco en nominaciones que se marcó “Teresa” el año pasado puede haber espoleado la conciencia de los académicos y que éstos sientan que deben una disculpa a Ortiz en forma de premio.

En contra: El sello personal que había caracterizado la filmografía de la directora zaragozana, plagada de lirismo y talento visual y estético, brilla por su ausencia en esta ocasión, más allá de detalles tan caprichosos e inocuos como el del maniquí que aparece resquebrajándose a lo largo de diversos momentos de la película. “La virgen roja” luce a telefilm de Amazon y sus reiteradas citas filosóficas acaban resultando vacías al carecer de profundidad. El abuso de diálogos explicativos y consignas revolucionarias ya superadas termina por lastrar la propuesta. Además, la Academia no debería olvidar que, aunque los Goya no existían en 1977, Fernando Fernán Gómez ya realizó otra aproximación a esta misma historia, siendo superior a todos los niveles.

JAVIER CASTAÑEDA

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