
No hay duda que en esta edición la categoría estrella de entre las interpretativas es la de Mejor actriz protagonista. El nivel de interpretaciones femeninas en 2024 era tan alto que bien podría haberse conformado otro quinteto de altura a base de nombres que se quedaron fuera. Además de contar con un conjunto de nominadas espléndido, los nervios por saber quién será la ganadora están a flor de piel. El duelo entre Emma Vilarasau y Carolina Yuste es de los que hacen época y las opciones de cada una parecen estar prácticamente al 50%. Tendremos emoción hasta el final.
PATRICIA LÓPEZ ARNAIZ, por Los destellos
3ª nominación / 1 Goya

A favor: Es la nueva exhibición de una actriz infalible. López Arnaiz está extraordinaria dando vida a esta mujer que se ve obligada a cuidar de su ex, gravemente enfermo. La naturalidad con la que le explica a su hija lo incómodo que le resulta acudir a esa casa que fue su hogar es el preludio del desempeño de su personaje en “Los destellos”, donde la actriz vasca vuelve a dar una lección de sobriedad y sutileza. Patricia expresa a través de pequeños detalles la sacudida emocional que le produce ver apagarse al que fue su marido; la secuencia en la que por primera vez abre la habitación de Ramón respira intensidad y trascendencia. El sensible trabajo de López Arnaiz permite evidenciar que su labor va poco a poco resultando liberador para ella. En la escena en que acude a la casa y coincide con la cuadrilla de antiguas amistades de Antonio de la Torre la vemos por fin sonreír y el rostro luminoso de la actriz en el brindis transmite la reconciliación definitiva con un pasado contra el que luchó. La naturalidad con la que fluye la película de Pilar Palomero es en gran parte mérito de sus actores, en particular de la serenidad que emana Patricia López Arnaiz. Empieza a ser casi un crimen que la intérprete vitoriana sólo tenga un Goya y la Academia tiene una magnífica oportunidad con esta nueva creación, prodigio de veracidad y magnetismo, para encumbrar a una actriz extraordinaria.
En contra: La Concha de Plata que ganó en el pasado Festival de San Sebastián parece que ya no ejerce el influjo que tradicionalmente provocaba entre los académicos. Los últimos intérpretes españoles que llegaron a la gala de los Goya precedidos por el premio de interpretación otorgado por el festival donostiarra fueron Hovik Keuchkerian (“Un amor”), Greta Fernández (“La hija de un ladrón”) y Eduard Fernández (“El hombre de las mil caras”). Ninguno de ellos se hizo con el Goya.
JULIANNE MOORE, por La habitación de al lado
1ª nominación

A favor: La expresividad del rostro de Julianne Moore es el faro que ilumina “La habitación de al lado”. A pesar de que su personaje lleva años sin ver al de Tilda Swinton, la actriz de Carolina del Norte consigue que pronto sintamos que la fortaleza de esa amistad continúa intacta. Desde que le comunican la enfermedad de Tilda y su expresión da cuenta del impacto que le produce la noticia, hasta ese reencuentro en el hospital, en el que la agasaja con cariño, Julianne transmite con excelencia el afecto sincero y leal que siente hacia su amiga. Nos encanta cuando se muestra pillina al confesar el buen sexo del que disfrutó con John Turturro y nos impacta observar su reacción atemorizada y compungida al escuchar el plan que ha preparado Swinton. Su colaboración con Almodóvar le ofrece la posibilidad de desplegar su dilatado catálogo de registros, en los que siempre brilla a un nivel altísimo. Ya sea en una escena puramente dramática como en la que rompe a llorar desolada tras comprobar que la puerta de la habitación de su amiga está cerrada o en una de absoluta emoción cuando contempla los copos de nieve rosa, Moore alcanza el punto exacto que su rol requiere. Incluso el maravilloso final de «Dublineses» resulta más emotivo cuando es narrado por ella. Al igual que el personaje de Patricia López Arnaiz, también experimenta acompañar a un ser querido hasta el final, pero la ternura que exuda su Ingrid nos gana desde el primer momento. Solamente con observar la forma en que habla con la hija de Tilda, cuidando con mucho tacto las palabras que emplea, nos hace desear fervientemente que Julianne fuese amiga nuestra. Por si fuera poco, no ha perdido cualquier oportunidad que se le presentara para destacar lo que le fascina El Corte Inglés, con lo que ha terminado de ganarse la simpatía de cualquier español, así que, ¿por qué no adoptarla de la mejor forma posible, que es a través de un Goya a mejor actriz?
En contra: Jamás ha triunfado una interpretación en inglés en la categoría de actriz protagonista. De hecho, no es sólo que no ganaran actrices extranjeras como Juliette Binoche, Emily Mortimer o Rachel Weisz. Actrices españolas tan queridas por la Academia como Penélope Cruz, Maribel Verdú o Elena Anaya tampoco consiguieron el Goya cuando compitieron por trabajos nominados en lengua inglesa.
TILDA SWINTON, por La habitación de al lado
1ª nominación

A favor: Tras protagonizar el mediometraje “La voz humana” y esta “La habitación de al lado”, se ha convertido en una musa almodovariana, recibiendo elogios por doquier del director manchego cada vez que tiene ocasión de hablar de ella. Eso es toda una ventaja en esta categoría, la especialidad de Pedro Almodóvar, que ha llevado a 6 de sus actrices protagonistas a ganar el Goya de mejor actriz, un récord absoluto. La interpretación de Tilda alcanza su punto álgido en la narración del conflicto con su hija Michelle. El rostro serio de la británica cuando verbaliza “Recuerdo sentir su rencor cuando sólo era una niña” estremece al estar expresado por un dolor que viene desde dentro. También está estupenda cuando se muestra aturdida y desconcertada al intentar aclarar sus ideas y se da cuenta que el tratamiento le ha afectado a la memoria y le provoca despistes con los que no contaba. El particular físico de Tilda da pie a imágenes tan potentes como la de su aparición fantasmal en la terraza o la de su vistoso atuendo de traje amarillo y labios marcadamente rojos. Tampoco hay que olvidar el doble papel que interpreta en la película, demostrando que es una actriz juguetona que se atreve con cualquier reto.
En contra: Tilda Swinton es la tercera actriz extranjera que recibe sendas nominaciones al Globo de Oro a mejor actriz de drama y al Goya, tras la Nicole Kidman de «Los otros» y la Naomi Watts de “Lo imposible”. Ambas fueron derrotadas, lo que deja claro que los académicos españoles no se dejan impresionar por las elecciones de la prensa internacional en Hollywood. Además, su personaje está falto de evolución a lo largo del metraje de la película. Exceptuando las narraciones en los flashbacks, todos los diálogos de su Martha giran en torno a la decisión tomada de organizar su muerte, lo que acaba resultando algo repetitivo y poco variado.
EMMA VILARASAU, por Casa en llamas
2ª nominación / 0 Goyas

A favor: “Casa en llamas” ha conseguido 5 nominaciones interpretativas, convirtiéndose en la 16ª película en la historia de los Goya que alcanza al menos esa cifra. Todas sus 15 predecesoras lograron materializar en premio alguna de esas candidaturas de actuación. Teniendo en cuenta ese precedente, parece claro que la opción interpretativa más factible con la que cuenta la película es la de Emma Vilarasau. En un papel que no tenemos duda de que hace años lo habría interpretado Rosa María Sardá, la actriz de Sant Cugat ejerce de centro de la historia dominando el tono cínico y afilado de la película. Es una gozada ver a Vilarasau discutiendo con Alberto San Juan sonsacando todas sus contradicciones a base de ironía y un punto de resquemor. También traslada un potente espíritu matriarcal, controlando siempre qué entonación utilizar con cada uno de sus hijos. Cuando consuela a Auquer, sabe cómo tranquilizar a un narcisista (“Tendrás la chica que tú quieras; eres guapo y eres inteligente”), y cuando lo hace con Rodríguez Soto, busca la empatía como madre (“Te me caíste cuando eras pequeña”). La actriz se enfrenta a una escena complicadísima como es el hallazgo del cadáver de su madre, cuando en esa llamada de teléfono su expresión facial refleja en unos segundos las diferentes ideas que se le amontonan en la cabeza. Nos ha dejado el meme del año, con esa peineta dirigida a su hija cuando le dice que amar es dar sin esperar nada a cambio. Los académicos saben que Vilarasau apenas se prodiga por el cine. Han pasado casi 20 años desde su última aparición relevante en la gran pantalla, por lo que la oportunidad para premiar a esta gran dama de la escena es casi un ahora o nunca.
En contra: Su interpretación es muy teatral, algo entendible teniendo en cuenta dónde se ha desarrollado principalmente la carrera de Vilarasau, pero puede que entre la Academia de Cine un tipo de trabajo así no tenga tantos adeptos. En las dos últimas ediciones ya hubo potentes interpretaciones en catalán en esta categoría (la Carolina Yuste de “Saben aquell” y la Victoria Luengo de “Suro”), pero ambas perdieron frente a trabajos en castellano.
CAROLINA YUSTE, por La infiltrada
3ª nominación / 1 Goya

A favor: Ha ganado el Forqué a mejor interpretación femenina, un premio que en sus 15 años de historia ha coincidido siempre con el Goya, excepto en una ocasión (Marta Nieto de “Madre” es la única actriz que no pudo revalidar premio). Yuste es, posiblemente, la actriz española con la trayectoria más espectacular del último lustro, donde ha pasado de secundaria roba escenas en “El cover”, “Chavalas” o “Hasta el cielo”, a protagonista que se convierte en el corazón de sus películas, como en “Saben aquell” o en esta “La infiltrada”. Su Mónica-Arantxa es uno de los personajes del año y Carolina no desaprovecha la oportunidad, reflejando de manera portentosa las tensiones internas que sufre en la doble vida que lleva, que le obliga a estar alejada de su familia. La escena en la que dentro de la bañera propina un grito sordo es un buen ejemplo de la introspección a la que se ve sometida y de las emociones que notamos que siempre están a punto de estallar dentro de su realidad. Yuste debe ofrecer varias interpretaciones dentro de un mismo papel, ya que a su vez su personaje está asumiendo en su día a día un rol que no es el suyo. De esta forma la vemos cómo derrocha simpatía y compenetración en su estrategia de acceso a las herriko tabernas y en su acercamiento a Kepa, con lo que la actriz extremeña desarrolla su poder de seducción para ganarse la confianza de aquéllos contra los que combate. Pero también nos da el gustazo de disfrutarla en su modalidad más visceral, cuando grita furiosa ante el personaje de Tosar (“¡Es que no puedo más!”) o se desahoga sobre la repulsión que le provoca el sanguinario etarra al que encarna Diego Anido. La habilidad de Carolina para mostrar las grietas emocionales de su personaje y el peso psicológico al que está sometida, amén de la credibilidad que desprende, bien puede valer un Goya. Y no olvidemos que su anterior Goya vino también de la mano de Arantxa Echevarría…
En contra: El hecho de que “La infiltrada” sea vista por buena parte de la industria más como un ejemplo de cine comercial que de cine autoral es algo que puede jugar en contra de las opciones de Yuste. Los thrillers protagonizados por mujeres son algo tan poco habitual en nuestro cine que no hay ningún precedente de victoria en Mejor Actriz con una película de este género. Los académicos pueden decantarse por seguir la habitual inercia en los premios y optar por premiar una interpretación de drama puro.
JAVIER CASTAÑEDA
