
La edición 2024 será recordada como una de las más fructíferas para el cine español en cuanto a su reconocimiento internacional.
A comienzos de año, Mamífera, un pequeño drama sobre maternidad dirigido por Liliana Torres, compitió en el Festival SXSW (South by Southwest), prestigioso certamen que además ejerce de clasificador para la temporada de premios estadounidenses. La jugada nos recordaba a Upon Entry hace un año, que gracias a su presencia en SXSW logró posteriormente tres históricas nominaciones a los Independent Spirit.
La bomba llegó con el Premio Reconocimiento del Jurado al Mejor Actriz para María Rodríguez Soto (¿por qué apenas está en la conversación para los Goya?), primero de una larga serie de rubros internacionales para nuestras películas este 2024.
La Berlinale se había acordado de nuestro cine en los palmareses oficiales de las anteriores dos ediciones. Esta vez, sin españolas a concurso en la sección reina, destacamos la presencia de The Human Hibernation (Anna Cornudella) en Forum, donde se alzó con el premio FIPRESCI de la crítica internacional.
Siguiendo en Berlín, el corto Cura sana, de Lucía G. Romero, consiguió el Oso de Cristal al mejor corto (sección Generation 14plus).
El Festival de Cannes omitió esta vez a nuestro país en la competición oficial. Pero sí seleccionó para la Quincena de Realizadores la comedia Volveréis, dirigida por Jonás Trueba, cuyo cine es muy querido en el país galo. El film se alzó con el premio Mejor película europea, reeditando el premio un año antes a Creatura, de Elena Martín.
En Locarno, uno de los certámenes con más solera y valorados por el cine de vanguardia, Paz Vega presentó su ópera prima, Rita, cosechando muy buenas reseñas. Pero la gran alegría vino al desvelarse el palmarés, que anunció el premio especial para otra española: Salve María, un drama sobre maternidad con tintes de thriller dirigido por Mar Coll.
En septiembre se inauguró el Festival de Venecia, el «Big 3» que menos se acuerda de nuestra cinematografía en los últimos tiempos. La expectación hacia La habitación de al lado, lo nuevo de Pedro Almodóvar, era máxima. Su León de Oro supuso el primero para una película española y primer premio a mejor película para el manchego en uno de los tres grandes certámenes (Berlín, Cannes y Venecia).
Unos días después, el Festival de Toronto -que no destaca por su área competitiva pero es considerado el gran mastodonte de la industria- nos sorprendió con el Premio Platform, uno de los más importantes del certamen, para Polvo Serán, lo nuevo de Carles Marques Marcet.
Como gran colofón festivalero, la Concha de Oro para Tardes de soledad (Albert Serra) elevó el palmarés histórico del Festival de San Sebastián, único Clase A español, que también premió a Patricia López Arnáiz como mejor intérprete por Los destellos y a Pedro Martón Calero como mejor director por El llanto.
