Esto fue lo mejor y lo peor de los Premios Goya 2024 #Goya2024

Reposados los Premios Goya 2024, vamos con nuestro análisis de lo mejor y peor de la ceremonia. Y estad atentos porque, a lo largo del día, os ofreceremos todas las estadísticas y curiosidades que nos ha dejado esta XXXVIII edición de los Premios Goya.

Lo mejor:

  • La buena química entre los Javis y una Ana Belén exultante de elegancia y saber estar.
  • Que tras el extraño color marrón claro de la pasada edición, la estatuilla haya recobrado su tono original.
  • El inspirado momento sofá evocando a Todo sobre mi madre, pese a que Pé no se atrevió a decir su mítica frase de «A mí me encanta la palabra polla… ¡Y pollón!» .
  • El discurso de la reina Sigourney Weaver, que aguantó estoicamente toda la gala incluso tras su intervención, que destacó por su homenaje a María Luisa Solá, la veterana actriz de doblaje.
  • La imponente voz de Jose Sacristán ensalzando la labor de Juan Mariné con una certera frase: «salvó de la destrucción y del olvido joyas del cine español».
  • La musiquita corta-rollos, siempre bienvenida aunque nos gustaría que fuera más contundente.
  • Guion adaptado para Robot Dreams, siendo la única que logró arrebatar premio a La sociedad de la nieve y único momento no previsible de la noche.
  • Malena Alterio dando con su incuestionable premio el reconocimiento a una película que mereció más nominaciones: Que nadie duerma.
  • El premio a José Coronado, merecedor indiscutible y única mención a Cerrar los ojos, película que tal vez se reivindicará en el futuro como merece.
  • Zeltia Montes y Aitana Sánchez Gijón fueron quizá las dos omisiones más lamentadas en música y actriz de reparto respectivamente, así que se agradeció el gesto de la academia al elegirlas para entregar esas categorías.
  • Ane Gabarain recibiendo el premio en manos de la pequeña Sofía Otero, haciéndonos recordar las escenas más bellas que nos ha dado el cine español en 2023.
  • El momento foto de grupo con los perdedores.

Lo peor:

  • La gala pecó en exceso de sobriedad y blancura, sin apenas mordacidad ni humor.
  • Cierto aspecto demasiado «televisivo».
  • Sabemos que unos premios tienen que ser largos, pero no prolonguemos el sopor con tantos números musicales innecesarios. El bajón de espectadores en el último tramo -supuestamente el más emocionante- debería hacer reflexionar.
  • Estopa y Bisbal pusieron la nota cutre, orquestera y anticlimática, ¿quién decidió que el número de los hermanos de Cornellá era buena idea?
  • El in memoriam sonó precioso en las voces de Salvador Sobral (el portugués más antipático de la historia) y Silvia Pérez Cruz. Pero, elegir el tema Procuro olvidarte no fue lo más conveniente.
  • El discurso del presidente fue largo, soporífero y vino a reiterar lo de cada año.
  • Los entregadores-spoiler son un clásico a erradicar. Poner a Alba Flores y Sofía Otero a entregar canción y actriz de reparto nos adelantó quién se iba a llevar el premio.
  • El arrase desmedido de La sociedad de la nieve y el peligroso precedente que conlleva. Una super producción 90% estadounidense cuyos 90M€ de presupuesto la hacen jugar en una liga poco representativa de las películas españolas.
  • La última oportunidad de premiar a la leyenda del cine español, Víctor Erice. Contrasta con los 4 premios en el palmarés del aún joven Bayona, demostrando que los académicos poco tienen en cuenta la personalidad de los autores a la hora de premiar dirección.
  • De nuevo, escasa mención a los logros en taquilla. Películas y nombres que no están ni se las espera en los Goya pero esenciales para la salud de la industria y que merecen un reconocimiento.

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