Entrevista ‘Amanece’: Juan Francisco Viruega e Isabel Ampudia

Amanece es el debut en el largometraje de Juan Francisco Viruega (Almería, 1982). Después de varios cortometrajes, el director ha conseguido levantar este proyecto que habla de relaciones familiares a través de tres mujeres: una madre (Isabel Ampudia) y sus dos hijas (Aura Garrido e Iria del Río). Una película en la que el paisaje almeriense también es un protagonista fundamental y que ha conseguido acumular cuatro nominaciones en la presente edición de los Blogos de Oro, los premios del cine independiente en España. En el pasado festival de Sevilla pudimos hablar con el director.

© RAÚL VILLAVERDE

-Me gustaría saber cómo fue el proceso de llegar a poder hacer el largometraje, cómo has conseguido levantar el proyecto.

Ha sido casi como atravesar el desierto. Al principio estaba yo solo y quería levantar la película como pudiera, pero sin pasar por encima de la gente. Tenía claro que quería pagar a todo el mundo por su trabajo, pedir permisos de rodaje…Pero sabía que no iba a poder levantar una financiación de un millón de euros, aunque para esta película no lo necesitaba. La he levantado desde lo local, empezando por un proyecto a la producción de la Diputación de Almería. Luego invertí prácticamente todos mis ahorros, más un crédito que tengo que seguir pagando durante los próximos años. Y luego entró Canal Sur, que fue un apoyo simbólico importante para que entidades y empresas creyeran en la solidez del proyecto y entraran también. Por último, tuve una coproductora madrileña con la que todo se terminó de cerrar. Eso, en términos financieros.

En términos creativos, ha sido muy bonito, porque he tenido libertad creativa para todo. Haber entrado en la película como coproductor me ha permitido elegir a las personas con las que quería hacer este viaje. Y también tomar todas las decisiones creativas, que muchas de ellas son muy arriesgadas. Al hablar de temas muy personales, no quería hacer una película que no fuera honesta. Quería tener el control para poder hacerla con mis errores. Cualquier proceso creativo es también un proceso de aprendizaje y abordarlo desde esa conciencia, con esa responsabilidad.

-Es frecuente que las óperas primas sean muy personales, ¿cuánto hay de Juanfran en Amanece?

Muchísimo. Es una película en la que la materia prima narrativa surge de la experiencia personal. No solamente mía, también de mucha gente que me ha rodeado. También es la cristalización de determinadas temáticas que yo venía abordando en mis cortos. Sobre todo, las relaciones intrafamiliares. Como en esa búsqueda de la identidad propia todos cortamos de alguna forma con el cordón umbilical para conformar nuestro carácter y buscar nuestra propia identidad. Y dentro de esa búsqueda, llega un momento en el que nos acabamos perdiendo de alguna manera. Y tienen que pasar muchos años para darte cuenta de que tienes que volver, reconciliarte con tus raíces, tu tierra…en el caso de esta película, todo eso está representado en el personaje de Isabel Ampudia. 

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-En todas las entrevistas que he visto hablas de la importancia del paisaje, así que es obligado preguntarte por ello.

Ningún paisaje está escogido como algo decorativo, cada uno está deliberadamente puesto para hablar en esa escena del momento de los personajes, de su estado emocional. Por ejemplo, el personaje de Candela se pierde en un bosque de pitas en su momento de mayor desorientación. El elemento natural que está vinculado con ella es el mar, que le transmite paz, y en ese momento se aleja. Hay muchas cosas que están sembradas en el primer acto que luego se van recogiendo en los dos capítulos siguientes.

-Me gustaría hablar de mi secuencia favorita, que es en la que aparece Sebastián Haro, ¿qué querías transmitir con ella?

En el capítulo de Alba quería sembrar la duda de qué es sueño y qué es realidad, porque es la misma duda que tiene el personaje. Tiene una depresión tremenda, un bloqueo emocional tremendo, está viviendo una relación de pareja no correspondida, y se medica. Esa medicación hace que pase más tiempo dormida que despierta. Y dentro de esas ensoñaciones aparece un personaje totalmente premonitorio, porque habla de muchos elementos que conectan con el inconsciente de Alba. La fobia a los gatos, la oscuridad, la enfermedad que planea en una tierra contaminada y la premonición de la ruptura de su relación de pareja. Todo lo que ocurre en esa secuencia son cosas que ella está soñando y que forman parte de sus miedos. Nosotros cuando soñamos construimos un relato en nuestra cabeza, y dentro de ese relato unimos las cosas que nos dan miedo, que tememos que pueden acabar ocurriendo. Todo eso está personificado en el personaje de Aldo, que es casi una personificación del desierto, que es el elemento paisajístico vinculado al personaje de Alba.

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-¿Por qué la decisión de que las tres protagonistas fueran mujeres?

Básicamente, porque he estado rodeado de una sensibilidad muy femenina: mi madre, mi hermana… y desde la adolescencia he tenido mejores amigas que amigos. Entonces siempre he estado rodeado de una sensibilidad muy femenina, que a la vez me causa mucho misterio. Además, en esta película las cosas se cuentan muchas veces a través del silencio y las miradas más que a través de lo verbal. Para mí era fundamental ese vehículo de transmisión femenino. Luego hay algo muy propio de la relación entre madres e hijas, y es que son muchos más exigentes con ellas que con los hijos. Hay algo ahí que creo no se ha explorado tanto en el cine, que tiene que ver con que las hijas son una extensión de sangre de la madre. Durante años ha habido una crianza de “tú tienes que ser esto”, tanto en lo laboral como en la vida matrimonial…en todo. En la película está esta mujer que se ha deslomado para sacarlas adelante, lo que quería es que no tuvieran que depender de nadie. Y al final incluso eso le ha salido rana, por el afecto que no les dio, que fue lo que faltó. Esa carencia de amor ha hecho que sus hijas se volvieran erráticas a la hora de depositar el amor en otras personas que no se lo han devuelto.

-Me gustaría que me hablaras de la selección de las actrices. Con Isabel ya habías trabajado y Aura es ya una actriz consagrada, pero me gusta especialmente la elección de Iria del Río, porque me encanta.

A Isabel ya la conocía, había trabajado con ella. Sobran las palabras para describir su manera de trabajar, tan honesta y sincera. Aura Garrido ha hecho una construcción basada en el gesto, los silencios y la mirada. El trabajo de Iria lo conocía y lo expresa todo a través de la mirada. Me parece una de las actrices mejor capacitadas de su generación. Es una bestia parda y espero que consiga una muy buena trayectoria, porque se lo merece. También te digo que con ella cada toma es distinta, se mueve mucho por intuición y por lo orgánico.

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También tuvimos oportunidad de hablar con Isabel Ampudia, que interpreta a la matriarca de esta familia, y que también ha recibido su nominación como mejor actriz de reparto en esta edición de los Blogos de Oro.

-¿Qué fue lo que más te gustó del guion cuando lo leíste?

La posibilidad. El tono creo que lo entendí, porque conozco a Juanfran de antes. Pero lo que más me apasionó fue la posibilidad de bucear en este personaje con tantas caras. Lo que más me aterró fue lo que van diciendo de ella antes de que salga, y me preguntaba cómo abordar eso. Quién era esta mujer, esta hidra de siete cabezas. Luego resultó que no, que todo era otra cosa que habla también de la imagen que nos hacemos de los padres, las ideas que tenemos de cómo son, que luego a lo mejor no son así. 

-Tu personaje tiene esa dualidad. En la primera secuencia hay bastante dureza y luego pasa a la ternura. ¿Cómo trabajasteis esto?

Era una duda que tenía con Juanfran. Hay un salto…no, no hay salto. Ella tiene mucho miedo a quedarse sola. A partir de ahí, la única lucidez que le entra es dejarse querer un poco y querer a los demás. Aprender a querer, nunca es tarde.

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-¿Cómo fue el trabajo con Juanfran con los actores?

Ensayando bastante. Lo que pasa es que no es lo mismo ensayar en Madrid que irte a Almería a rodar. Una vez que llegamos allí se aclaró muchísimo, todo fue fácil. Con mis compañeras…íbamos todos a lo mismo. Ahí se construyó la historia bastante juntas. Y con Juanfran siempre marcando la delgada línea roja, de lo poético muy estilizado. Porque sabemos que no es costumbrismo, esto es otra cosa.

-Se habla mucho en las entrevistas de la importancia del paisaje, algo que se ve claramente en la película, ¿cómo lo viviste tú?

Eso estaba en el guion. Juanfran dice que el cuarto protagonista es Almería, y es un elemento narrativo que acompaña y potencia lo que está pasando. Más que nada, como elemento sensorial para el espectador. Recuerdo que rodamos en ola de calor, mi primer rodaje fue la escena de los caballos con 45º. Y era como que no tenía nada más que hacer que lo esencial de la relación con mis hijas, todo lo demás viene dado por la naturaleza. Fue muy apasionante rodar así, porque es como que se te mete en el cuerpo. Y una vez se te mete ya sale el diamante de la historia. Porque es una historia muy despojada también de accesorios.

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-Me llamó la atención que tu personaje muchas veces tiene algo en la mano. La pieza de ajedrez, luego el sombrero…¿cómo llegásteis ahí?

Fue intuitivamente, no hay ninguna intención por parte de dirección o mía. Pero es verdad que intuitivamente Juanfran siempre me pone delante un tablero de ajedrez. En su primer corto también lo hizo y a mí me gusta mucho el ajedrez. Yo me sentía super encerrada en ese espacio y cogí el caballo. Una mujer que se va agarrando a cosas, una mujer que toca, pero no sabe amar. 

-Me gustaría que me hablaras de Aura e Iria, que me parecen las dos maravillosas. 

Son las dos grandísimas actrices y maravillosas compañeras, es que no puedo decir más que eso. Siempre han estado ahí. Creo que todos hemos estado para nosotros mismos y para los demás en todo lo que fuera necesario. Porque era un rodaje de bajo presupuesto y había que estar ahí, contar esta historia como el director quería.

-Es la primera vez que apareces en un largometraje después de la pandemia, ¿cómo has vivido estos años, laboral y personalmente?

Muy peleando. Laboralmente he hecho cosas que no me han dado de comer del todo, pero me he mantenido ahí. Por lo demás, ahora lo veo como un desastre. Siempre lo vi como un desastre. He sido muy peleona, y salía a la calle todos los días, me da igual que venga la policía a buscarme. De alguna manera intuía que algo raro estaba pasando. Y ahora cada vez tengo más la sospecha de que todo es mentira. Fallecidos aparte. Tengo la sospecha de que se nos ha hurtado una parte de nuestra vida y que se paró el mundo no sé aún por qué. Creo que como una prueba…a no ser que fuera el puro pánico, que también lo pienso. ¿Estamos los humanos tan tontos que paramos el mundo con una mortalidad del 0,2%? Y ahora hay una epidemia de tristeza, problemas mentales y económicos derivados de…¿de qué? Ah, bueno, sabemos que las grandes multinacionales se han enriquecido. Ha habido un trasvase económico enorme de abajo a arriba. A ver, señores, ustedes lo pueden hacer, pero yo no me lo creo.

MANUEL BARRERO IGLESIAS

Entrevistas realizadas el 27 de noviembre de 2023 en el Hotel NH Collection Sevilla.

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